SÍNDROME URÉMICO HEMOLÍTICO
El
Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) se
contrae, en la mayoría de los casos, por el consumo
de carne mal cocida portadora de una bateria, la Escherichia
Coli. Nuestro país presenta la mayor incidencia de
esta enfermedad, con más de 300 casos por año.
Afecta, sobre todo, a los niños de entre 6 meses
y 5 años. Provoca insuficiencia renal, anemia y alteraciones
neurológicas.
Un
procedimiento tan sencillo como la correcta cocción
de una hamburguesa puede determinar la diferencia entre
un niño sano y otro con problemas renales graves.
Esto es así porque a los 70 grados centígrados
la bacteria que produce la toxina shiga (STEC) se destruye,
evitando el contagio del Síndrome Urémico
Hemolítico.
El riesgo aparece cuando la carne no está cocida
en toda su superficie y en el interior, esto es muy común
en las comidas que llevan carne picada. Cuando la cocción
se realiza en forma rápida, no homogénea,
la bacteria que produce esta enfermedad no se destruye.
Si bien la carne vacuna resulta la principal fuente de contagio,
el consumo de lácteos y jugos de fruta no pasteurizados
o de verduras y agua contaminada (que hayan estado en contacto
con las heces de los animales), también puede desencadenar
la enfermedad.
Incluso, un estudio realizado en nuestro país sobre
34 pacientes con SUH y 95 convivientes demostró que
el 24 por ciento de los afectados tuvo, al menos, un familiar
con diarrea. Para evitar la vía de contagio de persona
a persona ( la que se produce por el contacto con la materia
fecal del enfermo), los especialistas insisten en la necesidad
de lavarse las manos, con agua y jabón, luego de
ir al baño y antes de manipular los alimentos.
Síntomas
Siempre
que un niño menor de cinco años presente un
cuadro de diarrea es necesario consultar al pediatra, dado
el riesgo de deshidratación. Si, además, es
mucosa o mucosanguinolenta puede que se esté en presencia
de un caso de Síndrome Urémico Hemolítico.
También se presenta con vómitos, palidez
y es notable la disminución de la cantidad de orina,
esto último puede ocurrir por deshidratación
a consecuencia de la diarrea o porque existe una afectación
del riñon, producto de la misma enfermedad.
En la primera semana, el paciente presenta signos de debilidad
e irritabilidad. Además, se torna pálido y
anémico, dado que los glóbulos rojos atraviesan
un proceso de destrucción.
Este síndrome era poco frecuente pero, en la última
década, su incidencia en niños alcanzó
los 7 casos cada 100 mil habitantes, en el período
de un año. En la actualidad, constituye la principal
causa de insuficiencia renal aguda en este grupo de población.
Según datos publicados por la Biblioteca Nacional
de Medicina de Estados Unidos, "varios brotes epidémicos
en los años de 1992 y 1993 se atribuyeron a hamburguesas
contaminadas con Echerichia Coli que no estaban bien cocidas;
razón por la cual las hamburguesas de los supermercados
tienen nuevas etiquetas y se han publicado guías
con las temperaturas necesarias para su cocción en
las cadenas de restaurantes de comidas rápidas".
Consecuencias
y tratamiento
La función normal de los riñones consiste
en filtrar los residuos y excretar los líquidos del
organismo. La insuficiencia renal aguda es la consecuencia
más común del SUH. Produce una pérdida
súbita de esa capacidad del órgano urinario
para eliminar los residuos, concentrar la orina y conservar
los electrolitos.
En el 5 por ciento de los casos, la afectación renal
puede resultar crónica o recurrente (eso dependerá
del nivel de gravedad que haya adquirido cada paciente)
y, en estos casos, es necesario internar y dializar al niño
para eliminar los elementos contaminantes de la sangre.
Este síndrome puede derivar, además, en anemia
y alteraciones neurológicas: lo que se debe
lograr es que los chicos no lleguen a estas instancias y
al tratamiento que, en definitiva, será sólo
de apoyo, porque el síndrome en sí no tiene
una cura específica.
Una vez diagnosticado, el especialista propiciará
lo que se denomina "tratamiento de resorte" a
fin de contrarrestar los síntomas, en función
de la edad, del nivel de gravedad y de la tolerancia a los
medicamentos de cada paciente.
La muerte por síndrome urémico hemolítico
disminuyó gracias a la precocidad de los diagnósticos
y a los nuevos métodos de control de la insuficiencia
renal. Hoy, la tasa de letalidad es del 2 por ciento.
Según datos del Comité Nacional de Nefrología,
el 70 por ciento de los niños que padecen esta enfermedad
se recuperan sin secuelas, sin embargo, es necesario controlarlos
regularmente porque, en algunos casos, desarrollan problemas
renales o hipertensión como consecuencia tardía
del síndrome.
| Medidas
de prevención |
·
Asegurar la correcta cocción de la carne; la
bacteria se destruye a los 70º C. Esto se consigue
cuando la carne tiene una cocción homogénea.
· Tener especial cuidado con la cocción
de la carne picada
· Utilizar distintos utensilios de cocina para
cortar o tomar la carne cruda y la carne una vez cocida
· Evitar el contacto de las carnes crudas con
otros alimentos.
· Consumir leche, derivados lácteos
y jugos de frutas pasteurizados y conservar la cadena
de frío.
· Lavar cuidadosamente las verduras y frutas.
· Asegurar la correcta higiene de las manos
(deben lavarse con agua y jabón), antes de
preparar los alimentos y luego de ir al baño.
· Se sugiere que los menores de 2 años
no ingieran comidas rápidas.
· Respetar la prohibición de bañarse
en aguas contaminadas.
· Consumir agua potable. Ante la duda, hervirla. |
| ¿Cómo
se manifiesta el SUH? |
En
los primeras días de desarrollo de la enfermedad,
los signos que deben motivar la consulta médica
son:
· diarrea
· sangre en las heces
· irritabilidad
· debilidad
· letárgica
· heces con olor fétido
Síntomas
posteriores:
· disminución de la orina
· palidez
· distensión abdominal o aumento en
el perímetro abdominal (debido al agrandamiento
del hígado y del bazo)
· magulladuras
· erupción cutánea en forma de
pequeños puntos rojos (petequias)
· coloración amarillenta de la piel
(ictericia)
· disminución del nivel de estado consciente
· convulsiones |