Una alimentación saludable contribuye a prevenir la malnutrición en
todas sus formas y favorece una mejor calidad de vida. Para ello, es
fundamental contar con información clara y accesible que permita tomar
decisiones alimentarias más conscientes y fortalecer
hábitos saludables. En este sentido, la normativa vigente busca
garantizar el acceso a información visible y comprensible sobre los
productos alimenticios, además de impulsar políticas públicas orientadas a la
construcción de entornos alimentarios más saludables, especialmente en
instituciones, espacios comunitarios y ámbitos educativos.