Relaciones sin violencia
La violencia de género no siempre es visible a simple vista. A veces se expresa en los silencios, en los gestos, en los modos de hablar o en las decisiones que se imponen sin preguntar. Tiene que ver con relaciones de poder que se vuelven desiguales y generan daño.
Estar atentos a nuestras actitudes cotidianas también es una forma de cuidado. Algunas preguntas que pueden ayudarte:
- ¿Te cuesta escuchar sin interrumpir cuando estás enojado?
- ¿Sentís que necesitás tener el control de lo que hace la otra persona?
- ¿Te molesta que tu pareja tenga espacios propios o tome decisiones sin consultarte?
- ¿Alguna vez levantaste la voz para imponer tu punto de vista?
- ¿Sos consciente de cómo usás tu cuerpo cuando estás en conflicto?
- ¿Te cuesta aceptar un “no” como respuesta?
- ¿Te enojás si la otra persona no quiere tener relaciones sexuales?
- ¿Minimizás o ridiculizás lo que la otra persona siente?
- ¿Pensás que algunas tareas del hogar “no te corresponden”?
- ¿Te sentís incómodo cuando te ponen límites?
Si algunas de estas preguntas te resuenan, no estás solo. Pedir ayuda también es parte del cambio. Reconocer nuestros modos de vincularnos es el primer paso para construir relaciones más sanas y respetuosas.
Si necesitás un espacio para hablar sobre lo que te pasa y no sabés dónde
hacerlo, podés comunicarte con la Línea Hablemos. Mandá un WhatsApp al
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de lunes a viernes, de 9 a 17 horas.