La capacitación por parte del Estado permite acompañar el proceso de implementación de políticas públicas y colocar a la trabajadora y al trabajador como un sujeto central
El año 2023 tendrá una nueva edición de las Diplomaturas “Abordaje Integral de las violencias familiares y por razones de género” y “Gestión de los conflictos y violencias laborales. Promoción de prácticas de cuidado en el ámbito de la salud”, propuestas diseñadas e implementadas por la Dirección Provincial contra las Violencias en el Ámbito de la Salud en conjunto con la Escuela de Gobierno en Salud “Floreal Ferrara” y la Universidad de José C. Paz. Ambas están dirigidas al personal de los equipos que se desempeñen en el Nivel Central o en las Regiones Sanitarias y a las y los trabajadores de los distintos efectores públicos de todos los niveles dependientes del Ministerio de Salud y los Municipios de la provincia de Buenos Aires.
Uno de los aportes centrales de las diplomaturas llevadas a cabo el pasado año, son las más de 200 propuestas y proyectos de intervención que cada egresado y egresada presentaron, esto es, propuestas de trabajadores orientadas a la transformación desde una perspectiva interseccional e integral de la salud, situada en los contextos institucionales y territoriales y cuyo objetivo tiene que ver con instalar y propiciar prácticas que garanticen un acceso a la salud más equitativo, justo, con perspectiva de género y enfoque de derechos.
La modalidad de ambos procesos formativos continuará siendo virtual, a través de la Plataforma Educativa Virtual (PEV) de la Escuela de Gobierno. En este entorno tienen lugar la realización de actividades y foros, incorporación de materiales educativos y evaluación con acompañamiento de docentes-tutores durante todo el trayecto formativo. Asimismo, se llevan a cabo encuentros sincrónicos virtuales con frecuencia quincenal. En estos espacios se cuenta con la participación de especialistas y referentes de los temas abordados en los seminarios. Este año, además se sumarán ateneos de intervención sincrónicos y virtuales, donde se presentarán experiencias de trabajo e intervención de equipos de salud en vínculo con el territorio sobre abordajes situados de las violencias.
La fecha de inscripción para ambas diplomaturas se encuentra abierta desde el 13 y hasta el 21 de febrero, y es posible inscribirse sólo en una de las dos diplomaturas. Para acceder al programa, al link de preinscripción y más información de cada propuesta ingresar aquí.
Diplomaturas 2023
En cuanto al contenido y como parte del balance de las diplomaturas para esta nueva cohorte, Pilar Tuculet, Directora Provincial contra las violencias en el Ámbito de la Salud, destacó: “estas diplomaturas, en el marco del proceso que históricamente se ha dado la Escuela de Gobierno en articulación con las universidades, son una herramienta indispensable para poder capitalizar la transformación en el modelo de atención, para que los y las trabajadoras puedan revisar sus prácticas, y que sean en base a una perspectiva de género, de derechos, interseccional, que puedan ser garantes de buenas prácticas en las funciones que desempeñan”. Y continuó “estamos encarando un proceso de transformación de abordaje de las violencias en el sistema sanitario y es una responsabilidad como Estado garantizar la capacitación de los trabajadores en servicio en el marco de una transformación mucho más amplia del modelo de atención”.
Por su parte, María Laura Viscardi, que forma parte de la coordinación general de la diplomatura, junto a Estefanía Gelso, Andrea Nieto y Victoria González Legnazzi, destacó también la relevancia de que el Estado capacite a los y las trabajadoras “porque permite superar la fragmentación que existe entre los lugares de formación y los espacios ocupacionales y a su vez esto se enriquece cuando esa formación se realiza de manera interinstitucional, entre instituciones del mismo Estado”. Asimismo señaló “la capacitación por parte del Estado permite acompañar el proceso de implementación de políticas públicas, y sobre todo en torno al sentido de esa política, donde la trabajadora y el trabajador es un sujeto central y transforma su mirada respecto al espacio laboral como un ámbito en el que también se aprende”. “En ese sentido todo trabajo es relevante y produce conocimiento valioso, no sólo el que está acompañado de saberes científicos o académicos, superando las desigualdades de las trayectorias educativas de los y las trabajadoras del Estado, y permitiendo transversalizar esos saberes y esas formas de generar prácticas sin violencias.” Además María Laura realizó un balance de las capacitaciones que se llevan adelante desde el 2020 “las propuestas han ido creciendo y superándose, las capacitaciones empezaron ofreciendo seminarios en temáticas específicas y se fueron transformando en el curso superior y las actuales diplomaturas. Este cambio permite profundizar la integralidad necesaria para el abordaje de las violencias, que no es posible hacerlo sin tener en cuenta los múltiples atravesamientos, reconociendo además que las violencias al interior del sistema de salud circulan en varios sentidos, no sólo aquellas que llegan sino también las que se generan desde el sistema de salud y al interior del mismo. Esto es novedoso y es un desafío porque implica que el Estado se propone identificar y construir espacios sin violencias, interpelando las propias prácticas de los y las trabajadoras”.
En relación al aporte específico de cada una de las propuestas, Viscardi señaló “tienen un impacto muy valioso porque mejoran los abordajes de las violencias y fortalecen la política de integración del sistema de salud”. Además “se advierte que las diplomaturas han favorecido el desarrollo de una perspectiva teórico-crítica que posibilita la problematización de las prácticas, representaciones, discursos, superando los obstáculos de acceso a la atención de las personas por parte del sistema de salud, y favorecen que los trabajadores vuelvan la mirada hacia sus prácticas, identifiquen las situaciones en que las violencias se producen, reflexionen sobre ellas y se sientan parte de establecer intersaberes para realizar las transformaciones necesarias, fundamentalmente colocando al cuidado como una cuestión central, ética y política de las relaciones que ocurren en el campo de la salud, entre trabajadores y entre ellos y los usuarios”.
Por último, Viscardi enfatizó el aporte específico de cada diplomatura, en cuanto a la de Abordaje Integral de las violencias familiares y por razones de género destacó “ayuda a promover estrategias de intervención que comprometan a los equipos de salud en el marco del reconocimiento de las violencias por razones de género como un problema de salud, y de la Diplomatura Gestión de los conflictos y violencias laborales, que “la especificidad de los abordajes introduce la necesidad de visibilizar la salud de los y las trabajadoras y distinguir las implicancias de los conflictos y las violencias laborales y propiciar las herramientas institucionales para prevenirlas o transformarlas cuando estas ocurren”.
En el mismo sentido, María Rulli, una de las tutoras de la Diplomatura Abordaje Integral de las violencias familiares y por razones de género, resaltó el aporte de la diplomatura porque se pueden poner en revisión las prácticas para transformar algo del espacio cotidiano de trabajo, “el trabajo de integración final tenía como objetivo poder modificar y hacer un aporte a la realidad concreta de su espacio laboral, pero además permite empezar a visibilizar que también esas posibilidades de transformación pueden venir de ellos y ellas como trabajadoras, hay como un empoderamiento en ese sentido, si piensan algo y se puede concretar, y construir colectivamente, se deja de esperar que los cambios vengan de afuera”.
Por último Daniela Alessi, una de las tutoras de la Diplomatura Gestión de los conflictos y violencias laborales destaca de su rol como tutora en el aprendizaje virtual “el aprendizaje mutuo, las actividades en los foros y el TIF tienen siempre que ver con volver a recorrer las formas en las que trabajamos para pensar qué violencias se producen ahí y ver de qué manera las desandamos; en esos intercambios donde cada estudiante cuenta qué problema tiene en su práctica, siempre me hacen volver a la bibliografía que damos, de una manera distinta, y eso es muy enriquecedor.” Además manifestó “la enseñanza y el aprendizaje son políticos, en el sentido de transformadores, acá hay un desafío ya que es una formación que es parte de una política pública, busca un cambio de paradigma sobre la violencia y los conflictos laborales para no esconderlos y luego para ocuparnos, tratar de erradicarlos porque sabemos que tienen un montón de consecuencias que afectan a la persona que la sufre y que repercute en la población que atendemos. Necesitamos que cada vez más trabajadores y trabajadores se formen en la temática para prevenir las violencias laborales”. Por último destacó que la misma hace un aporte situado e intenta jerarquizar el tema, como un problema importante que tenemos y hay que atender, “busca promover ámbitos de trabajo sin violencias, compartir estrategias y dispositivos que se están implementando en todo el territorio para mitigar esta modalidad de violencia”.
