23 de Septiembre: por un abordaje integral de las problemáticas de consumo
Desde el año 1996 en la provincia de Buenos Aires el 23 de septiembre es un día para reflexionar e impulsar acciones en torno a la problemática de los consumos. A partir de la Ley 11.841 esta fecha se planteó como día provincial de lucha contra las adicciones, una efeméride que 24 años después adopta otras perspectivas.
Mariano Rey, Director provincial de salud mental y consumos problemáticos, afirma que desde aquel entonces los contextos y territorios se han modificado, así como las prácticas de consumo; por lo que resulta necesario pensar desde otras lógicas: desde qué perspectiva se puede armar, desde una política pública y en un enfoque sanitario, un abordaje integral a las problemáticas de consumo.
Esto nos sitúa en un lugar distinto que no tiene que ver con luchar contra las adicciones, sino pensar los escenarios de consumo, las lógicas de intervención y cómo desde los distintos territorios se puede dar respuesta a esa problemática que no es exclusivamente sanitaria. Como cualquier problemática de salud mental atañe a una serie de determinantes sociales, culturales, económicos, entre otros.
Reformular la pregunta
En esta reformulación de la ecuación, el Director Provincial de la Subsecretaría de Salud Mental, consumos problemáticos y violencias en el ámbito de la salud pública, destaca el rol de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657, que en su artículo n° 4 incluye a las adicciones en el marco de la política pública de salud mental para su abordaje. Ubicar las adicciones como parte integrante de las políticas públicas en salud mental incluso a nivel normativo, implica dejar de pensarlas como una cuestión de seguridad, con la concomitante criminalización de las personas usuarias, en vías de trabajarlas como una cuestión de salud. Da cuenta además de que los consumos problemáticos se traducen en muchas ocasiones en padecimientos subjetivos singulares que presentan las personas, quienes son planteadas en dicha ley como sujetos de derecho.
Mariano Rey afirma que existe una gama de escenarios de consumos. Entre los que podrían traducirse como problemáticos, el más comunmente aceptado es el escenario donde se establece un consumo compulsivo que genera una afectación a distintas áreas vitales, con una persona organizando su vida alrededor del consumo con las implicancias que esto genera. Y advierte: hay otros escenarios de consumo que también pueden devenir problemáticos como por ejemplo el consumo episódico excesivo de alcohol, o el consumo de algún tipo de sustancia, por ejemplo un psicofármaco, y luego salir a manejar. Esos son escenarios puntuales, que no necesariamente significan un uso instalado y compulsivo de alguna sustancia configurando de esta forma una adicción, pudiendo ser episódicos pero que en algún punto tenga implicancias en la salud de uno o terceros. Y profundiza “Hablar entonces de adicciones nos acerca más a una lógica relacional, de vinculación de un sujeto con determinado objeto disponible, más que realizar una aproximación a la cuestión de las drogas, que presenta una cantidad de aristas diversas y profundas”.
Problematizar el consumo
Que un consumo sea problemático no es lo mismo que problematizar un consumo. Problematizar un consumo implica un trabajo en torno a la práctica de consumo singular, en vías de comenzar a pensar una función específica del mismo en clave de situación, no todo usuario de drogas legales o ilegales problematiza su consumo, ni todos los consumos problemáticos necesariamente son de drogas -pensemos también en los consumos sin drogas como compras, aparatos tecnológicos, o alimentos, entre otros posibles de ser descritos, dice.
Para Mariano Rey, es ahí donde aparece una posibilidad de intervención específica para preguntarse acerca de eso que sucede y comenzar a dar cuenta de un padecimiento que puede afectar a la persona y su entorno. De igual modo, muchas veces la urgencia no está en el sujeto que consume, sino proviene de sus familiares, o de instituciones como la escuela o el trabajo. Los consumos problemáticos son aquellos que de alguna manera afectan a la realización de proyectos individuales y colectivos, concluyó.
Psicofármacos
Así como advierte sobre los distintos grados de afectación que puede tener el consumo, Mariano Rey explica además que determinados grupos de psicofármacos como las benzodiazepinas pueden generar una relación dependencial, o generar episodios de tolerancia y abstinencia, por lo que resulta central la supervisión en la prescripción de los planes de medicación, que incorporen no sólo aquello que se pretende medicar, sino contemplando e incorporando la dimensión subjetiva: resulta fundamental entonces trabajar con los usuarios consumidores así como también con los profesionales prescriptores, afirmó.
En ese sentido, el Director Provincial sostiene que pensar la psicofarmacología desde una estrategia de atención primaria de la salud implica pensar los trayectos de los usuarios por todo el sistema y sus niveles de atención, como cualquier problema de salud.
Por último, Mariano Rey afirmó: entendiendo que el acceso a psicofármacos es un escenario de intervención en el cual el Ministerio de Salud tiene algo para aportar, hemos realizado y está próximo a lanzarse un curso específico de uso racional de psicofármacos, que va a permitir generar herramientas a médicos que trabajan en el primer nivel de atención y en las guardias hospitalarias para empezar a intervenir, desde un uso racional de psicofármacos, sobre los abordajes de urgencia de salud mental y de los padecimientos subjetivos en la comunidad. El acceso a psicofármacos y el abordaje de la urgencia en salud mental son dos áreas de vacancia histórica, por lo que este curso de psicofarmacología pretende brindar una
herramienta concreta y específica para los profesionales prescriptores, pensando el uso de psicofármacos como una herramienta en el marco de una atención que necesariamente debe ser integral e interdisciplinaria.
