Historia

En este apartado se compiló parte del trabajo del Prof. Ricardo Melli en el cual se retratan los comienzos de la salud pública en Carmen de Areco, lo que devino luego en la necesidad de contar con un centro de salud y la posterior fundación del hospital. Esta investigación nos llegó gracias al trabajo de nuestro historiador Ernesto “Tito” Haristoy, quien aportó valioso material fotográfico y con quien trabajamos ahora en profundizar algunos aspectos fundacionales. Para nuestro trabajo de recuperación histórica también colaboraron con reseñas e imágenes la familia Espil Macchiavello, Olga Gordillo y familia, Daniel Crivelli, Dr. Santiago Pignataro, Dr. Suarez, Dra. Nora Trápaga, Magdalena Torres, Irene Gutierrez, Museo Histórico de Carmen de Areco, Carmen Ramírez y gran parte de la comunidad. HOSPITAL DE CARIDAD
Retrato de DR. CARLOS MARIA ESPIL
DR. CARLOS MARIA ESPIL y Médicos
DR. CARLOS MARIA ESPIL

– Nació en San Andres de Giles en 1888 –

A partir del año 1905 comienza a surgir la necesidad de la construcción de un Hospital para Carmen de Areco. Al no haber fondos económicos se forma una comisión de recaudación presidida por Ricardo Pearson Halle.

En 1910 se termina su construcción en tierras donadas por Sevillano Ledesma.

Acta Hospital

Fue inaugurado el 16 de julio de 1913 siendo su primer Director el Doctor Carlos María Espil.

Fueron muy importantes las gestiones desarrolladas por el Dr. Espil ante el gobierno provincial para llegar a tener un Hospital de excelencia. El Dr. José Rivarola, Maestro de la Medicina 1979, afirmó en ese sentido: “Yo tengo grandes recuerdos del Hospital de Carmen de Areco porque había un Dr. Espil que cada dos o tres años venía a la facultad y ofrecía a los mejores promedios hacer prácticas ahí mismo”.

El Hospital era su vida y la de su familia. En un momento, su esposa Juana Peláez vende una propiedad y utiliza parte del dinero para construir la sala de mujeres. Él siempre hacia lo posible por cubrir las necesidades del mismo.

Fue Director hasta 1936. Luego su rutina de vida continúo cerca del Hospital, recorriendo salas por la mañana y otras por la tarde.

Sus enfermos sabían que por los remedios no había problemas, ya que él mismo arreglaba una orden para que puedan retirarlos sin costo en la Farmacia Italiana de Nicolino Burgio.

Los últimos años los vivió en La Lucila, Buenos Aires, en la casa de su hija María Hilda.

Un día preguntándole cuál había sido el episodio más triste de su vida respondió: “Un día que llego a un puesto por lo de Santamarina y encuentro a toda la familia fallecida de tuberculosis”. Desde ese momento no tomó más mate en ningún lugar porque no podía despreciar a nadie que le ofreciera uno.

Los nietos no queremos que se pierda esta enseñanza de cumplir objetivos, acompañarlos con mucha dedicación, ser servicial con los habitantes de su ciudad Carmen de Areco y no dejar de trabajar para conseguir mejoras para el Hospital.

Familia ESPIL MACCHIAVELLO