Historia

En 1937 el Dr. Atilio Viale, Director de Higiene de la Provincia, dispuso la construcción de un Dispensario de Vías Respiratorias adosado al Hospital Bernardo Houssay del municipio de Vicente López. El lugar contaba con un pabellón exclusivo para tuberculosos, patología que se estaba acrecentando entre la población regional.

 

De a poco, el dispensario se fue convirtiendo en un hospital incorporándose profesionales de prestigio, especializados en Neumonología y Cirugía Torácica que diversificaron la atención.

En el año 1947 se lo reconoce como Centro de Profilaxis y Tratamiento Antituberculoso de Vicente López siendo nombrado director el Dr. Carlos Piñero.

Ese mismo año, el Dr. Carlos Bocalandro – Ministro de Salud Pública de la Provincia – sugiere al Dr. Piñero llevar a este Centro al prestigioso tisiólogo Dr. Antonio Cetrángolo, quien había dejado su cargo de Director del Hospital Central para Tuberculosis de Córdoba. El Dr. Cetrángolo acepta el ofrecimiento con la condición de no desempeñar ningún cargo oficial y solicita la incorporación de sus discípulos a los distintos servicios.

Comenzó a trabajar ad-honorem en las treinta camas que tenía el centro. Los doctores Alfredo Howard, Ángel Bracco, Fernando del Valle, Jorge Doyle y Rubén Cetrángolo lo acompañaban en su labor.

Su permanencia, que se prolongó por dos años, fue de inestimable valor para la comunidad científica. Su trabajo e investigaciones fueron transmitidos a sus discípulos con la grandeza que lo caracterizaba. Trabajó duramente hasta su muerte, el 21 de Septiembre de 1949. El Dr. Antonio Cetrángolo fue un médico totalmente involucrado con la problemática social. Él era partidario de dotar a los hospitales con salas individuales y de mantener a los internados en actividad, a fin de que el ocio no hiciera estragos en su ánimo.

 

“En los hospitales generales el enfermo es sólo objeto. La enfermedad domina el cuadro y el médico debe proceder rápidamente y a veces hasta olvida su alma. Todos esos hombres con sus dolores y sus angustias, en la anacrónica y terrible sala común, verdadera vergüenza sanitaria, ante la cual pasa indiferente el visitante y el médico, sin pensar en la tortura que significa vivir ahí”, explicaba el Dr. Cetrángolo.

La calidad científica adquirida por el Centro llevó al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires a ampliar las instalaciones, para construir un hospital dedicado a las enfermedades torácicas. También se organizaron talleres de capacitación laboral para los pacientes internados por períodos prolongados.

El 17 de mayo de 1952 se inauguró el Policlínico que, recién durante el Gobierno del Dr. Arturo Frondizi, recibió el nombre de “Dr. Antonio A. Cetrángolo”. En 1957 se construyeron el preventorio y los consultorios externos y en 1960 se inauguró el pabellón Gumersindo Sayago. El hospital alcanzó, así, las dimensiones actuales.. Durante la última dictadura militar el Hospital pasó a depender del Hospital Municipal de Vicente López, quedando con solo 8 camas de Neumonología.

Con el regreso a la democracia sería reabierto eligiéndose como director al Dr. Ramón Torrea, prestigioso profesional de reconocida vocación democrática, quien trabajó incansablemente para readecuar el hospital a los cambios epidemiológicos que estaban sucediendo en el país y en el mundo.

En esa época las personas afectadas por tuberculosis ya no se internaban y con el avance de los conocimientos fisiopatológicos y la creación de las Unidades de Terapia Intensiva comenzaron a abordarse otras enfermedades como EPOC, asma y cáncer de pulmón. Aparece el SIDA, y el espectro de la especialidad se adaptaba a los nuevos tiempos. Se construyeron las Salas de Terapia Intensiva y Emergencias.

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