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¿Proyecto propio? Impacto positivo asegurado.

Autor@s

PORCIELLO, Valeria María Pía / Coordinadora de CPA Punta Indio.


Eje de trabajo: 1) Experiencias y estrategias de promoción y prevención comunitaria de Salud Mental y Adicciones.

Palabras clave: Prevención 1 Pertenencia 2 – proyecto


Las instituciones educativas son uno de los lugares de formación más significativos e importantes dentro de la comunidad.  En ella, se pueden elaborar sus propios proyectos de participación social a través de diversas prácticas que seguramente impacten en la comunidad.

El aprendizaje por medio de proyectos implica previamente un análisis de la realidad, un reconocimiento de las problemáticas y una toma de decisión acerca de las acciones a seguir para transformar el contexto.

Los proyectos elaborados por la propia institución son un instrumento que al ponerse en práctica causa un impacto positivo dentro de la comunidad, por la pertinencia y el compromiso puestos en él.

Objetivo:

Instalar la elaboración y puesta en marcha de proyectos propios en cada institución educativa del distrito de punta indio como herramienta para la intervención y modificación de conductas de riesgo respecto de sustancias adictivas.

Desde el 2016 se puso en práctica este trabajo de campo, en el cual primero se capacito a los docentes e inspectores, se acompañó a cada institución educativa en la elaboración, reflexión y modificación de proyectos, y en este ciclo lectivo se viene acompañando en la puesta en práctica de estos proyectos.

Construcción colectiva de una cultura de prevención.

(…) Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.

Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:

“¡Ayúdame a mirar!”

El Libro de los Abrazos, Eduardo Galeano

Cuando abordamos la prevención desde una perspectiva de construcción social, de corresponsabilidad y reconocemos a las personas como sujetos de derecho, con una historia, dentro de un contexto sociocultural y como actores claves para mejorar la calidad de vida, recién en ese momento estamos dando un paso hacia el éxito en la mejora de calidad de vida.

El error está en creer que la máxima medida del éxito de una campaña de prevención en las instituciones educativas es que dejen de consumir.

Creemos que cuando generamos espacios de contención y acompañamiento desde el C.P.A.  y ofrecemos la posibilidad de construir un proyecto de intervención propio a cada institución educativa estamos construyendo una base sólida desde donde llevar a cabo la prevención.

Las instituciones educativas son uno de los lugares de formación más significativos e importantes dentro de la comunidad.  En ella, se pueden elaborar sus propios proyectos de participación social a través de diversas prácticas que seguramente impacten en la comunidad.

El aprendizaje por medio de proyectos implica previamente un análisis de la realidad, un reconocimiento de las problemáticas y una toma de decisión acerca de las acciones a seguir para transformar el contexto.

Los proyectos elaborados por la propia institución son un instrumento que al ponerse en práctica causa un impacto positivo dentro de la comunidad, por la pertinencia y el compromiso puestos en él.

Partimos del reconocimiento de los saberes previos, de los sujetos y de la comunidad acerca de sí mismos, de sus relaciones, y del mundo en que viven. Esta posición educativa está íntimamente ligada con el enfoque de prevención que proponemos, dado que ambos implican reconocer que “todos pueden aprender”, que todos tienen un saber, de que cada sujeto tiene la capacidad y el derecho de construir conocimiento junto a otros, apoyándose en sus necesidades y en sus saberes previos.

Partiendo de reconocer a los alumnos y alumnas como sujetos de derechos, y al ámbito educativo como lugar privilegiado para la prevención, el C.P.A. se involucra instalando la problemática del consumo,  promoviendo condiciones institucionales educativas que fortalezcan las potencialidades de cada comunidad educativa para encontrar respuestas colectivas a los problemas del distrito.

El C.P.A. y los docentes deben asumir un rol protagónico haciéndose cargo de la función social que tienen, y sabiéndose parte de un entramado social que hace a la formación y protección de derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Los siguientes son ejes nodales sobre los que trabajamos:

  • El ambiente preventivo dentro de una institución educativa es, entonces, un ambiente de contención, de escucha, de vínculos de confianza, donde se genera pertenencia y deseo de participación.
  • El C.P.A. es un facilitador y una guía para que una escuela reflexiva y por consiguiente progresiva que analiza sus tensiones valore las experiencias e intereses de los alumnos y alumnas para promover la reflexión y prevención.
  • Utilizar como nexo a las escuelas ya que estas son instituciones inclusivas, respetuosas de la diversidad por normativa y un espacio no estigmatizante por naturaleza.
  • Transformar con diferentes insumos y herramientas a las instituciones educativas en un contexto educativo que fomente la expresión de los modos de sentir, pensar y actuar de los niños/as y adolescentes, en sus diferentes lenguajes, que potencie las manifestaciones artísticas y promueva diversas formas de integración lúdica, deportiva, artística y cultural.
  • Diseñar un C.P.A. que sea generador de procesos dinámicos y abiertos que permitan la modificación de las problemáticas a partir de respuestas contextuales y particulares de cada comunidad educativa.

En la escuela circula la palabra, y en los intercambios y construcciones que posibilitan el desarrollo integral del sujeto, se promueve la actitud crítica y reflexiva frente a las problemáticas referidas a consumos de sustancias.

Siendo la educación un proceso en donde se vinculan diferentes aspectos que tienen que ver no solo con un modelo, sino con expectativas, entorno socio cultural, percepciones es necesario repensar estrategias con las cuales se programan, piensan y abordan los procesos de enseñanza-aprendizaje. Para nosotros los proyectos se han convertido en una herramienta innovadora para la construcción de conocimientos significativos para los alumnos y alumnas.

Un proyecto es un conjunto de actividades que se articulan siguiendo un orden determinado para alcanzar un objetivo en un plazo de tiempo establecido. En las escuelas, los proyectos se articulan a partir de propuestas de aprendizaje explícitos en el currículum.  Desde esta perspectiva, un proyecto escolar puede al mismo tiempo ser considerado un proyecto social. Entonces, estos proyectos además de procurar modificar ciertas condiciones dadas en el contexto social traduciendo sus objetivos en mejoras de las condiciones.

El aprendizaje por medio de proyectos implica un análisis de la realidad, un reconocimiento de las problemáticas que aquejan a la comunidad y una toma de decisión acerca de las acciones a seguir para transformar las circunstancias y alcanzar los objetivos deseados. Los pasos a detallar serian seleccionar las acciones para alcanzar las metas propuestas, administrar los recursos necesarios para la concreción del proyecto y distribuir las tareas.

Los proyectos constituyen una modalidad diferente de abordaje de los contenidos y las secuencias didácticas para su desarrollo en la práctica pedagógica, otorgándole mayor relevancia, pertinencia e interés.

Como C.P.A. sostenemos que llevar adelante estrategias de prevención en la comunidad educativa por medio de proyectos, puede propiciar un estilo de vinculación con los conflictos, el conocimiento y las posibles soluciones de estas problemáticas con un impacto sobre la calidad de vida de los habitantes del distrito.

Entendemos que integrándose y articulándose a las propuestas de las instituciones educativas, los proyectos, constituyen una herramienta altamente constructiva.

“La apuesta fuerte de un trabajo por proyecto radica en la construcción de una propuesta curricular diferente dentro de una institución distinta y con actores docentes dispuestos a innovar sus prácticas desde la consolidación de grupos de trabajo y de estrategias de investigación acción (Otero, 1998;103)”.

Entonces: ¿por qué intervenir desde las escuelas?

Porque la escuela constituye un espacio privilegiado en donde se dan acciones de prevención dada su capacidad y necesidad de adaptarse y dar respuestas pedagógicas a los cambios sociales y contextuales.

El C.P.A. propone pensar estas acciones desde una cultura institucional del cuidado: esto significa centralmente que primen relaciones de reciprocidad, vínculos significativos, de afectividad, de confianza, de preocupación por el otro.

Porque en la escuela se tejen tramas vinculares profundamente significativas, y se pueden promover modos de relacionarse con el otro. Cuando el consumo se vislumbra como única posibilidad, la escuela puede ofrecer alternativas existenciales: espacios y tiempos donde los estudiantes puedan sentir que importan para alguien, que hay un otro que los convoca, que los necesita para llevar adelante una actividad, un proyecto.

Porque en las escuelas hay adultos significativos de quienes los estudiantes pueden tomar algo que les deja alguna marca por sus ganas, por sus convicciones, por su cercanía, por su calidez. Ese es un modo de justificar, ofrecer sentido y posibilidad a los proyectos.

No todo lo que sucede en la escuela debe ser parte de la currícula.

El educador es un adulto que puede transmitir que hay cosas que valen la pena, y que valen la pena en la vida en común.

Desde el C.P.A. adoptamos una concepción integral del consumo problemático de sustancias, lo que significa entenderlo desde un enfoque relacional, intersectorial e interdisciplinario. Esta concepción habilita un abordaje comunitario, en el que todas las escuelas están implicadas por su misma naturaleza.

En algún momento se pensó la prevención del consumo de sustancias como un asunto de especialistas, tratándolo como una problemática que debía ser abordada por policía o gendarmería, o bien por expertos en toxicología, médicos y psicólogos. Pensemos en la prevención, como un replanteo global desde el cual el conjunto social encara la comprensión y resolución de sus problemas.

La prevención basada en la difusión de los efectos nocivos de las sustancias no ha conseguido disuadir a las personas de que consuman. Tampoco la posición centrada exclusivamente en la persona, sin tener en cuenta que hay una sociedad, un contexto, que promueve el consumo en general.

Es importante saber que no se cambia una conducta porque estemos “advertidos” acerca de las consecuencias del consumo. En este punto la escuela es nodal. Son muchos los factores que influyen en el modo en que cada persona consume; por eso es más apropiado trabajar desde una perspectiva multidimensional de promoción de la salud.

El ambiente familiar influye en la conformación de las identidades y actitudes para la vida, pero no las determina. Lo decisivo para las personas es encontrar vínculos significativos, espacios de diálogo, afecto y acompañamiento; adultos que regulen algunas modalidades de permisos y prohibiciones en este último concepto estamos incluidos todos los actores de la comunidad.

Es fundamental no dejar a los niños y jóvenes solos con el consumo ni con lo que piensan acerca del consumo. Las prácticas de cuidado en relación al consumo de sustancias, se basan en el acompañamiento de los adolescentes y jóvenes a través de la escucha y la interpelación sobre las prácticas.

La escucha activa, abierta, sin juzgar, con una actitud comprensiva y que promueva vínculos de confianza, es un factor clave en la prevención. Una escuela que mantiene una posición que cuestiona  los consumos y promueva los cuidados.

La presencia significativa de los educadores apunta a la construcción de vínculo pedagógico significativo, como condición para que el acto educativo se lleve a cabo. Requiere adultos disponibles capaces de escuchar, de debatir, de construir relaciones basadas en el respeto y la confianza a través de una escucha activa que haga circular la palabra. Así los adultos de las escuelas, los educadores, se convierten en agentes de prevención, promotores de participación.

Hay prácticas que no favorecen el proceso de prevención sino por el contrario estigmatizan y alejan a la persona que necesita ayuda, y al resto del grupo. Por ejemplo, algunas de ellas son:

  • Criminalizar al consumidor, todos debemos promover espacios de integración que ofrezcan otras opciones de vida y la posibilidad de ser incluido socialmente, así como Concebir a las personas que están en situación de consumo problemático como sujetos de derecho, con capacidad de crecer, soñar y proyectar.
  • Usar tácticas que asustan, alejan, distancian, lejos de prevenir utilizando el miedo para desmotivar ciertos comportamientos se vuelve contraproducente
  • Actividades aisladas. Por ejemplo, una sola charla en el ciclo lectivo, un solo encuentro. En realidad, debemos proponer actividades que posibiliten la participación y problematicen las miradas, abrir espacios de escucha y reflexión, que sean sostenidos en el tiempo, podrá dar mejores resultados en la prevención de los consumos.
  • Sólo trabajar con expertos. Toda propuesta llevada a cabo en la escuela tiene mejores resultados si lo coordina o acompaña algún referente significativo para los estudiantes, que si lo realiza alguien externo. Partiendo desde ahí, se abordan las problemáticas asociadas al consumo como reconstrucción del lazo social, restitución de derechos y fortalecimiento de proyectos de vida desde abordajes comunitarios y no sólo como temáticas de especialistas.
  • Soluciones o parches al problema. Ocultar el problema o expulsar a un estudiante que consume, por ejemplo, no soluciona ni modifica el problema real del consumo problemático. La escuela necesita trabajar la temática sostenidamente y en conjunto con la comunidad.
  • Sólo dar información:  el sólo hecho de dar información o advertir sobre los riesgos del consumo, no ha cambiado las conductas.

El modo de trabajo que se propone para abordar las temáticas de consumo en la comunidad educativa, es en sí mismo un contenido-factor de cuidado. Para ello es importante poner el foco en las metodologías que se seleccionen para llevarlo adelante. El trabajo en grupos, la cooperación, la búsqueda de información adecuada, la motorización a través de preguntas, la reflexión crítica, la producción colectiva y la participación, son los ejes desde los cuales proponemos pensar las dinámicas para abordar la prevención de los consumos problemáticos. Es importante tener en cuenta que las actividades deben ser apropiadas para cada edad y ser relevantes para los estudiantes dentro de su cultura.

El C.P.A. sostiene que el trabajo por proyecto de cada institución dentro de la comunidad educativa es la herramienta que da como resultado, un impacto positivo, que mejora la caidad de vida respecto del tema que nos ocupa.

Una definición tradicional de proyecto diría que es un conjunto de actividades que se articulan siguiendo un orden establecido para alcanzar un objetivo en un plazo de tiempo determinado. Y en las escuelas se articularían con los contenidos curriculares. La idea es que  un proyecto invite  a que los estudiantes sean protagonistas de sus aprendizajes, desde la definición del problema a tratar, hasta la búsqueda de caminos para transformar la realidad próxima y lejana.

Por eso es crucial que los temas que se elijan para desarrollar se ajusten a las necesidades del grupo y resulten de su interés próximo y a la vez del interés que puedan identificar en la comunidad a la que pertenecen.

Los proyectos permiten trabajar en distintos niveles de alcance temporal y transversal desde la perspectiva de distintas disciplinas, fácilmente ajustables a las necesidades de un grupo y de una comunidad educativa.

Es importante tener en cuenta, y lo hemos relevado en las prácticas en el distrito, que el protagonismo de los estudiantes es condición básica, y el educador asume un rol activo y dinámico, ayudándolos a ampliar su campo de intereses, proponiéndoles nuevas vivencias y alentándolos en el uso de recursos diferentes. Permiten el trabajo conjunto entre pares, favoreciendo la construcción colectiva de los aprendizajes, y posibilitan la generación de tramas de cuidado entre los participantes.

Sería interesante, por este motivo el C.P.A. hace hincapié en capacitaciones y trabajos en red entre escuelas el educador realice un trabajo conjunto con otros actores de la institución, y de fuera de la escuela, dado que el proyecto puede superar las paredes del aula.

El centro de prevención utiliza los talleres como una metodología de formación que permite abordar temáticas muy amplias fortaleciendo la participación, la cooperación, la reflexión y la comunicación. Permite que el diálogo se instale como fuente de enriquecimiento y de búsqueda en la construcción del conocimiento. El eje del mismo está en la participación de todos los que intervienen en él, para la creación de ese “algo” que se intenta lograr con la realización del encuentro. En un taller se aprende por medio de la reflexión y la acción común de todos los participantes; todos aportan, problematizan, interrogan, dudan, buscan respuestas en forma activa, responsable y en donde la participación enriquece el producto.

La participación es un proceso que se va construyendo en varios momentos y en diferentes etapas y modalidades. No puede pensarse como un proceso individual sino colectivo, sostenido en el tiempo y acompañado. Entendemos a la participación como un derecho y una práctica social de significado valioso, tanto para la formación de estudiantes, como para el medio donde se desenvuelven. Facilitar la participación consiste en delinear un camino crítico a lo largo del cual adolescentes y jóvenes aprendan progresivamente a hacerse cargo de aquello que les incumbe. Un camino en el que se pone en juego y se desarrolla su capacidad de identificar situaciones (o problemas) que los afectan, los inquietan, los convocan; de analizar posibilidades, contextos y causas; de formular propuestas (o soluciones) viables; es decir, la capacidad de “usar” colectivamente y en forma responsable dichos espacios e instancias, apropiándose de ellos, transformándolos, ampliándolos.

Por todo lo expuesto anteriormente el C.P.A. de Punta indio ha realizado el siguiente trabajo en territorio.

 

AÑO 2016 AÑO 2017
1-      CHARLA PARA DIRECTIVOSTEMAS:PRESENTACION DEL C.P.A. (funciones, metas, modalidad de trabajo)LEY SALUD MENTAL Y ADICCCIONES RELACIONADA CON LA GUIA DE INTERVENCION EN SITUACONES DE CONFLICTOS.

2-      TALLER: UNA APROXIMACION PARA EL ABORDAJE EN SITUACIONES CONFLICTIVAS.

3-      CAPACITACIONE: TEMA PROYECTOS, COMO SE REALIZAN, INPACTO, JUSTIFICACION COMO MODALIDAD DE TRABAJO.

4-      ELABORACION DE LOS PROYECTOS EN CADA INSTITUCION.

1-      INTERVENCION EN ESCUELAS EN VERANO, SE DICTO TALLERES EN LAS DISTINTAS SEDES, PARA LOS DIFERENTES GRUPOS ETARIOS.

2-      TALLER CAPACITACION DOCENTE. TEMA: LEY DE SALUD MENTAL Y GUIA DE INTERVENCION EN SITUACIONES DE CONFLICTOS.

3-      PUESTA EN MARCHA DE CADA UNO DE LOS TALLERES ORGANIZADOS POR SUS DOCENTES EN CADA NIVEL. (inicial, primario, secundario y terciario). REALIZANDO EL C.P.A. EL ASESORAMIENTO, ACOMPAÑAMIENTO, MONITOREO, Y EVALUACION. REGISTROS ANECDOTICOS.

Referencias bibliográficas

Nicastro S. y Greco B. (2009) 1° ed. “Sobre el acompañamiento de las trayectorias” EN Nicastro S. y Greco B. (2009). Editor.: “Entre trayectorias: escenas y pensamientos en espacios de formación”. Buenos Aires – Homo Sapiens

Montero M. (2004) “La participación y el compromiso en el trabajo comunitario” EN Montero M. (2004). Editor.: “Introducción a la psicología comunitaria: Desarrollo, conceptos y procesos” Buenos Aires – Paidos

Goncalves M. de Freitas (2003) 1ra. ed. “Las Redes Comunitarias” EN Montero M. (2003) Editor.: “Teoría y práctica de la psicología: La tensión entre comunidad y sociedad” Buenos Aires Paidos

Bauman, Z. “Modernidad líquida”. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica. 1999.  Caplan, G. “Principios de psiquiatría preventiva”. Editorial Paidós. 1980.

Prevención del consumo problemático de drogas desde el lugar del adulto en la comunidad educativa, Ministerio de Educación de la Nación, 2009.

Marco Normativo:

Ley 26.934/14 Plan Integral para el Abordaje de los Consumos Problemáticos (IACOP).  Ley 26.061/05 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes.  Ley 26.206/06 de Educación Nacional.

Ley 26.586/09 Programa Nacional de Educación y Prevención sobre las Adicciones y el Consumo Indebido de Drogas.

Ley 26.657/10 de Salud Mental.

Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Convención Iberoamericana de los Derechos de los Jóvenes.

 

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