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Hacia un abordaje posible en violencia masculina intrafamiliar.

Autor@s

BATTAGLIA, Roberto Domingo.


Eje de trabajo: 1) Experiencias y estrategias de promoción y prevención comunitaria de Salud Mental y Adicciones.

Equipo Interdisciplinario para el abordaje de la violencia masculina. Hacia Un abordaje posible en violencia masculina intrafamiliar.

Planteo de la Problemática

Con la evolución de las sociedades, desde hace unas décadas se ha comenzado a replantear el modelo patriarcal sobre el que se asentaban las culturas y se ha declarado a la violencia contra las mujeres como una violación de los Derechos Humanos, contra la cual el Estado Argentino asumió la responsabilidad de generar políticas y mecanismos eficaces tendientes al resguardo y defensa de los derechos de las mujeres y en especial, de quienes pueden ser víctimas  de violencia familiar.

El municipio de Dolores no escapa a la realidad global, siendo alarmante el incremento de las denuncias desde la apertura de la Comisaría de la Mujer y la Familia en mayo de 2011. Desde ya, no puede decirse que estas situaciones de violencia comenzaron a suscitarse a partir de la creación de esta Unidad Temática, sino que ocurrían en el ámbito privado del hogar y allí eran resguardadas bajo la vergüenza y  el temor.

La vulneración de los derechos de las mujeres y la protección de las víctimas de violencia familiar es un tema de Estado, y una de las problemáticas sociales más recurrente en los últimos tiempos.

A los fines de reflejar y visibilizar la realidad del Municipio de Dolores, reviste fundamental importancia citar la estadística realizada por la Comisaría de la Mujer durante el año 2013, única existente sobre la temática en la comunidad.

En dicha Seccional, se recepcionaron durante el período mencionado, 331 denuncias por Violencia Familiar y 20 denuncias por Desobediencia, entendiéndose esto último como un incumplimiento de las medidas cautelares vigentes.

De los ítems a considerar, es pertinente mencionar que de las 331 denuncias que se radicaron, el 81% de las mismas fueron realizadas por mujeres, siendo el 83% de las personas denunciadas de sexo masculino. Asimismo, el 82% de estas se daban en un  vínculo de relación amorosa.

De igual manera, el Juzgado de Familia N° 1 Departamental realizó una compulsa de los expedientes que se tramitaron por violencia familiar durante el año 2013 y estableció que de 400 causas, 82 de los denunciados ya tenían antecedentes sobre violencia, con causas iniciadas previamente en su contra.

No obstante ello, la realidad actual supera el trabajo que puede realizarse con las víctimas, y escandalizan los significativos números que demuestran las situaciones de Reincidencia que se dan.

Como profesional que trabajo a diario con la problemática, he establecido la necesidad de elaborar un proyecto que contemple algunas de las diferentes y de las grandes carencias que existen respecto a una respuesta integral contra la violencia de género y/o familiar, y lo que consideramos parte fundamental de la prevención de nuevas situaciones de esta modalidad de violencia.

Se ha considerado como un punto fundamental para brindar una verdadera respuesta a la problemática, y en especial a las víctimas, entender la agresión del hombre  como una conducta a sancionar y modificar. Esta conducta agresiva, no puede ser considerada solo en relación a esa víctima que denuncia en un momento determinado, sino también en atención a las posibles futuras víctimas que puedan surgir de una nueva relación. En este aspecto, ha surgido como respuesta el Programa para el Abordaje de la Violencia Masculina Intrafamiliar.

Respuesta a la problemática

En la localidad de Dolores, han sido diversos y variados los casos en que hombres denunciados por violencia familiar por una pareja,  al romper el vínculo amoroso con la misma, iniciaron una nueva relación con otra persona. Con el transcurso del tiempo, ésta última persona, también ha recurrido a la dependencia policial o a otras instituciones del medio, a los fines de solicitar asistencia y asesoramiento por violencia, con miras a solicitar el auxilio de la justicia en el dictado de medidas cautelares.

Considero que el hecho de que el agresor no se encuentre incluido en el sistema actual de protección contra las víctimas de violencia familiar, lo que implica la carencia de una escucha activa y un correcto asesoramiento que le permita entender la realidad de la situación y de las conductas correctas o no correctas, desde el punto de vista de lo que configura una agresión o no, suele generar mayor agresividad y un ciclo de violencia de nunca acabar.

En los trámites judiciales en sede civil por Violencia Masculina Intrafamiliar, si bien no se efectúa un decisorio de mérito que declare al denunciado autor de los hechos de violencia que se le atribuyen, lo cierto es que las medidas protectivas que pueden dictarse, son como verdaderas sanciones para el agresor, como si la culpa, la responsabilidad y el castigo fueren determinadas en esa resolución judicial.

Las medidas cautelares que se dictan en el proceso, significan para el agresor una limitación a su persona y a la libertad de disponer su tiempo, y la falta de asesoramiento y contención muchas veces traen aparejados una nueva conflictiva y motivación que da lugar a una nueva agresión. Si bien en sede civil no se investiga la responsabilidad del denunciado por sus actos violentos, lo que sí ocurre en sede penal, de igual manera ese resolutorio afecta emocionalmente al denunciado, quien puede tender a reaccionar hacia la persona de la denunciante. Debido a que el alcance de la resolución y del proceso en sede civil es desconocido habitualmente por las partes, en el caso que el denunciado fuera correctamente asistido, se estarían asimismo cumpliendo tareas de prevención y básicamente, evitando nuevas situaciones de violencia.

En cuestiones de violencia masculina intrafamiliar,el abordaje no puede efectuarse tan sólo desde la ley, sino que requiere indefectiblemente del concurso de Profesionales de la Salud Mental que trabajen junto con el Abogado y la instancia judicial, con miras a considerar una modalidad de abordaje, donde los tiempos juegan un rol decisivo.-

Aspecto legal

La sanción de la ley 24.417 [1]en Nación y con posterioridad la sanción de la Ley 12.569[2] contra la Violencia Familiar y su modif. Ley 14.509 [3], aplicable en Pcia. de Buenos Aires, delimitan el marco regulatorio para las situaciones de violencia familiar. Debe citarse asimismo como antecedente la Ley Nacional 26.485[4] que abarca los distintos tipos de violencia de género, entre los cuales se describe la violencia de género en el ámbito familiar.

De los fundamentos de la Ley 14.509 resulta claro que nos encontramos frente a un flagelo social y que para proceder paulatinamente a su erradicación, conforme el fin último de la normativa citada, se debe atacar la problemática desde la faz preventiva. Para ello, entre las posibilidades otorgadas a las autoridades judiciales, en su art. 7 bis, dicha ley establece que “en caso de incumplimiento de las medidas impuestas por el Juez, Jueza o Tribunal se dará inmediatamente cuenta a éstos, quienes podrán requerir el auxilio de la fuerza pública para asegurar su acatamiento, como así también evaluar la conveniencia de modificar las mismas, pudiendo ampliarlas u ordenar otras. Frente a un nuevo incumplimiento y sin perjuicio de las responsabilidades civiles o penales que correspondan, el juez o jueza podrá aplicar alguna/s de las siguientes sanciones:…c) Asistencia obligatoria del agresor a programas reflexivos, educativos o terapéuticos tendientes a la modificación de conductas violentas”.

Se trata de medidas que se imponen desde la ley, y su relación con el castigo, la responsabilidad, y el asentimiento subjetivo. Este asentimiento subjetivo, tiene una estrecha relación con la responsabilidad, variando esta en cada época y en cada sociedad. Como escribe el Lic. Mattiozzi[5]: “En todas las épocas y sociedades hubo siempre una estrecha relación entre el crimen, y la ley en sus distintas formas (escrita, religiosa, tabú, etc.) y se manifiesta como castigo, con el valor expiatorio que tiene, de modo tal que la noción de responsabilidad tiene como condición una desarmonía, un rechazo, una disconformidad, una tensión entre el sujeto, el acto violento, y la norma vigente, de allí que el asentimiento subjetivo es  necesario para la significación misma del castigo…Quien ha cometido un acto ilícito, debe responder por él”[6].

El Programa, tiene como eje de la temática el anclaje del sujeto a la Ley, y la resignificación no sólo de sus conductas, sino de la reconocida socialmente defensa de la masculinidad y del sistema patriarcal frente a las mujeres, su relación con el sentimiento de poder y el derecho al mismo, como así también sobre el ejercicio de la paternidad y los roles masculinos en el ámbito familiar, intentando lograr la deconstrucción de los patrones socioculturales tendientes a avasallar el derecho de las mujeres. Los fundamentos de este programa se alejan de las prácticas basadas en función de doctrinas de seguridad que intentan condenar, someter y excluir del sistema a las personas consideradas peligrosas, criminales o delincuentes, puesto que justamente se pretende su inclusión con fines de prevención.

PROGRAMA ESPECIALIZADO EN VIOLENCIA MASCULINA INTRAFAMILIAR

El Programa Especializado en Violencia Masculina Intrafamiliar será coordinado por un Lic. en Psicología capacitado en la temática, quien se adecua a lo reglado por la Ley 23.277[7] del ejercicio de dicha profesión, su decreto reglamentario 905/95[8], a lo dispuesto en el Anexo a la Resolución 2447/85 del ministerio de educación de la Nación, y a las normas de la Ley de Salud Mental 26.657, ya que brinda asistencia psicológica en situaciones derivadas del Derecho de Familia, mediante la ejecución de un Programa de Salud y Acción Social.

El Programa es de carácter público, voluntario y gratuito, y está destinado a varones, mayores de 18 años, que expresan una firme decisión de cambiar sus patrones de conductas violentas, y cambiar las pautas de conductas agresivas que lo han llevado a conformar parejas con características violentas, y a preservar a sus hijos de repetir estos patrones y modelos de maltrato.

Los objetivos específicos del programa son el cese de la violencia, persecución u hostigamiento, la recuperación del equilibrio emocional, apoyar el cumplimiento de sus obligaciones judiciales, familiares y laborales, la resignificación de los patrones culturales y reducir los índices de reincidencia de los agresores denunciados. Se ofrece un abordaje interdisciplinario, a efectos de brindar una adecuada respuesta a la intervención judicial.

Las derivaciones al consecuente Programa deben ser hechas por el Juzgado de Familia, y/o Fiscalía de turno y/o Juzgados Correccionales o Tribunales Criminales, como así también podrán ingresar Hombres que se presenten espontáneamente solicitando asistencia por reconocer y querer cambiar sus patrones de conducta violenta.

Las entrevistas de admisión estarán a cargo del Lic. En Psicología coordinador del Programa. En estas entrevistas de admisión,  se evalúa el reconocimiento y la dimensión del daño producido, indicadores de peligrosidad y riesgo, y los criterios de responsabilidad por sus actos e interés en pedir y aceptar ayuda.  También se expresa el consentimiento informado, y se completa una hoja de protocolo de admisión, donde luego de explicados todos los aspectos que atañen al ingreso al programa, el hombre acepta ingresar al programa, o no.

El funcionamiento del programa está dado bajo la modalidad de trabajo grupal, con una frecuencia semanal de dos horas. Luego de haber pasado por las entrevistas de admisión, el Profesional a cargo evaluará si el sujeto está en condiciones de ingreso o no, al programa. Es este Profesional quien deberá evaluar la situación particular de cada caso, teniendo dos opciones de intervención dentro del Programa de Especializado en Violencia Masculina Intrafamiliar: 1- la inclusión del denunciado en un Grupo de autoayuda coordinado por el mismo profesional y por una Lic. En Psicología con capacitación en la problemática, o 2- la inclusión del denunciado en un curso teórico/educativo en materia de derecho de Familia y las consecuentes leyes que le atañen. Este curso teórico/educativo será dictado por Abogados con conocimientos y capacitación en la problemática.

El tiempo de permanencia del sujeto que ingrese al Programa será evaluado en el caso a caso, y puede oscilar entre los 3 meses y dos años, o más. El ingreso al curso teórico/educativo es mas acotado, donde el curso constaría de 12 encuentros, con frecuencia semanal, de 1 hr. y media de duración.

Es motivo de exclusión del programa tres ausencias consecutivas sin previo aviso, tanto al grupo reflexivo, como al curso teórico/educativo, sin posibilidad de reingreso.

A su vez, el egreso del programa no se produce por el simple hecho de haber asistido, sino que el agresor denunciado deberá acreditar una participación activa en el grupo de tres a seis meses como mínimo, para dar cuenta de su responsabilidad frente a sus obligaciones judiciales, familiares y laborales..

El coordinador del Programa informara al Juzgado que haga la derivación acerca de la Asistencia, Abandono, Alta y/o Baja, ingreso al grupo reflexivo o al curso teórico/educativo, del denunciado.

Se hace la salvedad, que casos de Homicidio, Abuso sexual intrafamiliar, u ofensores sexuales, no es una temática abordada en este Programa. También se señala, que casos severos de adicción a diferentes drogas, u alcoholismo, podrían necesitar también de la intervención de otras instituciones. (Centro de prevención de Adicciones, Servicio de Salud Mental, Centro de Atención primaria de Salud, Comunidad Terapéutica).

Como describe el Lic. Mattiozzi en “Violencia Masculina: Un Tratamiento Posible”, como consecuencia de los múltiples diagnósticos, los criterios de salud o enfermedad, las negativas a iniciar tratamientos y por considerar a estos como un castigo, nos lleva a pensar que no debería ser carga del Juez la derivación a tratamientos, sino que debería sancionar al agresor por los hechos de violencia y que, a partir de dicho acto, de radical importancia para el sujeto, pero también para la víctima, que el agresor pueda inscribir algo de su culpa y se haga responsable ante la ley. El Juez, debería entonces, dictar una sentencia atributiva de responsabilidad y sancionar en consecuencia, independientemente de las medidas protectoras adoptadas. Secuencia que seguiría un orden de prioridades, que debe ser en primera instancia la protección de la víctima con las medidas urgentes, en segunda instancia, la sanción al agresor (cuestión que por su falta en la Ley da uno de los fundamentos del presente trabajo), y la tercera instancia, la derivación a tratamiento como posibilidad para el agresor, tal como lo establece la previsión Legal. Ya es sabido y se reconoce que la Ley no cura, pero la aplicación de la misma, produce efectos subjetivos, ya que puede funcionar como un organizador al inscribir al sujeto y sus actos violentos en un orden, un límite, en un registro de obligaciones a cumplir, de daños a reparar.  Hay que evaluar la reacción a la aplicación de la Ley, que como todo instrumento normativo, impone conductas, pero no resuelve las causas por las cuales ese grupo familiar termino acudiendo a un Juez. Queda del lado de los servicios de Salud (públicos o privados) el abordaje de dichas causas.

Otro punto fundamental es el consentimiento informado. Se trata de la preservación de derechos que compromete a ambas partes, destacando, entre otros, la información, el trato digno, y el libre acceso a los programas de salud. Esto es un derecho inalienable del denunciado, pero también, en la temática del abordaje al agresor, un deber inclaudicable del profesional a cargo.

 “El tratamiento psicoterapéutico es el derecho que tienen víctima y victimario a ser asistidos y recuperados, y corresponde brindarlo  a las instituciones de salud. Una respuesta no inmediata desde el ámbito de la salud mental priva  de eficacia a la solución judicial. Es que los ciclos de la violencia familiar se cortan no solo mediante la intervención de la justicia, sino también –y fundamentalmente- a partir del trabajo psicoterapéutico. El apoyo inmediato de la decisión cautelar mediante las instituciones de la Salud mental puede poner un límite definitivo a la violencia familiar”[9].

Los actos violentos en el ámbito familiar no son actos simples, inocentes y sin sentido. Por el contrario, tienen intención, dirección y sentido, por lo que no deben ser considerados actos sin consecuencia, razón por la cual el sujeto puede- y debe- hacerse responsable por ellos.-

BIBLIOGRAFIA
  • Mattiozzi, Raúl Francisco. Revista Borromeo N 4. “Violencia Masculina Intrafamiliar (VMI): Probation o la captura del tiempo”. Año 2013.
  • Mattiozzi, Raúl Francisco. Revista Borromeo N 3. “Violencia Masculina Intrafamiliar: Un Abordaje posible”. Año 2012.
  • Mattiozzi, Raúl Francisco. “Violencia Masculina: Un Tratamiento Posible”. Revista de Derecho de Familia y de las Personas. Editorial La Ley. Diciembre 2011.Año III. N 11.
  • Mattiozzi, Raúl Francisco. “Medidas protectivas urgentes en Violencia Masculina intrafamiliar.”
  • Mattiozzi, Raúl Francisco, y Lamberti, Silvio. “Violencia Masculina Intrafamiliar. Protocolos de intervención.” Revista de Derecho de Familia y de las personas. Editorial La Ley. Julio 2010. Año II. N 6.
  • PhilippeJulien. “El manto de Noé. Ensayo sobre la paternidad”. Alianza Editorial. 1993.
  • Aon, Lucas. “Una valoración d Familiar de la Ley de Protección c/ la Violencia Familiar. Cap. V. Editorial Universitaria. 1998.
  • Ley 2569 y modif. 14509.
  • Ley 26485 DE PROTECCION INTEGRAL PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LOS AMBITOS EN QUE DESARROLLEN SUS RELACIONES INTERPERSONALES.
  • Ley 26657 Ley Nacional de Salud Mental.
  • Código Civil Argentino.
  • Código Penal Argentino.


[1]LEY NACIONAL 24.417 “PROTECCIÓN CONTRA LA VIOLENCIA FAMILIAR”. Sancionada Diciembre 7 de 1994. Promulgada Diciembre 28 de 1994.-

[2] LEY PROVINCIAL 12.569 “PROTECCION CONTRA LA VIOLENCIA FAMILIAR”. Aplicable en Pcia. De Buenos Aires. Sancionada Diciembre 6 de 2000, Publicada en el Boletín Oficial en Junio 3 del 2001.-

[3]LEY 14509, Modificatoria de los artículos 1°, 4º, 6º, 7º, 8º, 9º, 10, 11, 12, 13, 14, 18 y 19 de la Ley 12569. Sancionada Noviembre 29 de 2012. Promulgada Abril 16 de 2013.-

[4]Ley 26485 de “Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en os ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”. Sancionada Marzo 11 de 2009. Promulgada Abril 1 de 2009.-

[5]Lic. En Psicología (UBA). Psicoanalista egresado de la Escuela Argentina de Psicoterapia para graduados. Creador y coordinador desde 1997 del Programa Grupo de Autoayuda para Hombres Violentos de la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de la Lic. Virginia Franganiello. Psicólogo suplente del Servicio de Guardia del Hospital de Emergencias Psiquiátricas “Torcuato de Alvear” desde 1989 (G.C.B.A). Docente en el Posgrado de la Facultad de Psicología de la UBA y en la carrera de Especialización en Violencia Familiar de la UMSA. Capacitador en el abordaje Grupal de Hombres Violentos.

[6]Lic. Mattiozzi Raúl. Revista Borromeo, pág. 509.

[7]Ley 23277 de Ejercicio Profesional de la Psicología.

[8] Decreto ley 905/05Decreto reglamentario de la ley de ejercicio profesional de la psicología.

[9]Lucas C. Aon. “Una valoración de la Ley de Protección c/ la violencia familiar. Cap. IV. Edit. Universitaria 1998).-

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