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Espacios de Promotores de Salud en Escuelas Públicas (nivel secundario) como aporte a la salud Mental Comunitaria

Autor@s

CARLINI, Cristian Héctor.  Lic. Trabajo Social.


Eje de trabajo: 1) Experiencias y estrategias de promoción y prevención comunitaria de Salud Mental y Adicciones.

Palabras Claves:  Derechos – subjetivo  – Redes. Empoderamiento/ Autodeterminación.


Este trabajo titulado “Espacios de Promotores de Salud en Escuelas Públicas (nivel secundario) como aporte a la salud Mental Comunitaria” intenta hacer visible la articulación holística e integral  de varios ejes: – participación comunitaria y sujetos empoderados, – Adolescentes como sujetos de derechos;  – redes intra institucionales e interinstitucionales, – Estrategia de APS; – ampliación de la accesibilidad al sistema de salud y fortalecimiento de las instancias creativas; – enfoque teórico/metodológico de la Investigación / Acción – Participativa;  – construcción colectiva como aporte a la salud mental comunitaria; – entre otros ejes. Teorizaciones que surgen de una concreta experiencia sistematizada de trabajo en terreno como Profesional de la Salud (Lic. Trabajo Social) en uno de los barrios más poblados de la Localidad de Laferrere, Partido de la Matanza.  Experiencia que comienza en el año 2010 (articulando con las Escuelas Nº 17 y 128) y que es a partir de mitad del año 2014 se encamina en la construcción de este Proyecto de generar espacios materiales y simbólicos para la formación / constitución de Promotores de Salud.  Donde la prevención no se limita solamente a advertir lo que no es el mejor camino para los adolescentes, sino consiste en lograr una concreta estimulación a las actividades que focalizan a la propia participación de los estudiantes adolescentes.  Para llevar a la práctica estos proyectos se parte desde la importancia de la estrategia de la APS (Atención Primaria de la Salud).

Y todos estos lineamientos deseo establecer vinculación con los aportes más positivos que se plantean desde la Nueva ley Nacional de salud Mental (Nº 26.657).

Desde ya gracias por la posibilidad de la presentación de este Proyecto que ya está en marcha desde el año 2014 (con los antecedentes de la realización de diversos talleres desde el año 2010) y con el placer de hacer prevalecer los continuos emergentes que permiten ir resignificando y recreando en la práctica este respectivo proyecto. Es decir, hacer prevaleces las lógicas instituyentes ante las normatividades de la lógica instituida que existen en toda Institución; siendo los/as promotores de Salud dinamizadores de cada Institución donde se encuentren, y multiplicadores de aportes para el afianzamiento de la Salud Mental Comunitaria.

DESARROLLO DEL TRABAJO

En este trabajo deseo visibilizar la importancia de los aportes a la consolidación de la Salud Mental comunitaria a través de proyectos de promoción de salud y prevención de enfermedades. Haré referencia al acompañamiento  en la formación de promotores de salud en Escuelas Nivel Secundario del Partido de La Matanza desde mi desempeño profesional como Lic. Trab. Social y anteriormente Promotor de Salud en la Unidad Sanitaria Laferrere.

INTRODUCCIÓN:

El partido de La Matanza se encuentra ubicado en la provincia de Buenos Aires, dentro del sector denominado genéricamente como Gran Buenos Aires. Es el municipio más extenso del Conurbano ya que cuenta con una superficie total de 325,71 kilómetros cuadrados. Las Unidad Sanitaria Laferrere y las Escuelas Públicas con las que se articula con este proyecto de formación de promotores de salud se encuentran ubicadas en la Localidad de Gregorio Laferrere, que representa la localidad de mayor población del Partido de La Matanza. Según el Censo 2010 expresó una población  total en La Matanza de 1.775.816, siendo actualmente mayor el porcentaje. Los proyectos de formación de promotores de salud en las Escuelas Secundarias,  tienden a revalorizar simbólica y materialmente las instancias de focalizar la intervención en la dimensión de la salud y no en la enfermedad en sí misma.

FUNDAMENTACIÓN:

Desde estos proyectos se pretende intentar intervenir lo más positivamente posible en la prevención de las diferentes conductas de riesgo que se trabajarán en cada uno de las temáticas abordadas; buscando fortalecer la autonomía de los adolescentes, y respecto del contexto, promoviendo acciones preventivas en aquellos espacios en los que se desenvuelven. También se parte desde una concepción de adolescentes como sujetos de Derechos.  Desde estos proyectos se parte del eje que la prevención no se limita solamente a advertir lo que no es el mejor camino para los adolescentes, sino principalmente en estimular la actitud y la postura de apoyo a la participación de los adolescentes. Para llevar a la práctica estos proyectos se parte desde la importancia de la estrategia de la APS (Atención Primaria de la Salud). Estos lineamientos se vinculan con los aportes positivos y dignificadores que se plantean desde la Nueva ley Nacional de salud Mental (Nº 26.657).

SITUACIÓN PROBLEMA:

Estos proyectos de intervención se realizan porque se fueron detectando diferentes situaciones problemáticas. La principal situación problemática, es la falta de espacios propios de los adolescentes (espacios institucionalizados con la impronta de la lógica instituyente[1])  que permitan ampliar los conocimientos y saberes de los propios adolescentes estudiantes sobre diversas temáticas de la salud y sobre la importancia de la práctica y reflexión  de la promoción de la salud y de la prevención de enfermedades.

POBLACIÓN A LA QUE SE DIRIGE EL PROYECTO

Este proyecto está dirigido principalmente a los/as adolescentes estudiantes de diferentes cursos de la Escuela Públicas intervinientes (actualmente la Nº 17 y la Nº 128) , y en perspectiva de ampliar a otras instituciones de nivel secundario y primario. Es esta la principal población en la que se focalizará el proyecto, pero la puesta en práctica del conjunto de las actividades que se fueron y continuarán llevándose a la práctica, generará una apertura a toda la comunidad educativa: otros estudiantes de los diferentes cursos, docentes, madres y padres de los/as adolescentes, vecinos / as del barrio, etc.

BREVE REVISIÓN HISTÓRICA DE LAS INTERVENCIONES REALIZADAS:

A partir del año 2010 desde mi responsabilidad como Trabajador de la Salud (primero como Promotor de Salud y luego desde mi desempeño profesional como Lic. en Trabajo Social en aquel momento desde el encuadre del Prog. Salud Familiar/Prog. Médicos Comunitarios) establecí los primeros vínculos con directores y docentes de las siguientes escuelas públicas secundarias: Nº 17, Nº 128, Nº 31 como con otras Instituciones Educativas.     En dichas intervenciones se fueron realizando dispositivos de Taller o dispositivos de charla debate para abordar diferentes temáticas que son solicitadas por los propios adolescentes y docentes/directivos. Se abordaron por ejemplo las siguientes temáticas: Prevención de la  TBC (Tuberculosis); – Prevención de conductas de Riesgo en el consumo de drogas (abordando desde una perspectiva del consumo problemático de sustancias); – Prevención de diferentes formas de violencia: Física, psicológica, económica, sexual. Abuso sexual infantil. -Prevención de ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) y del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). -Prevención del embarazo no deseado. Métodos anticonceptivos (MAC).  – Prevenir visiones dogmáticas y xenofóbicas. Sexualidad y Diversidad sexual. Sexualidad y sexo, como concepciones diferentes, etc.

Si bien la evaluación de dichas intervenciones (en varias oportunidades realizadas en forma conjunta con los/as docentes intervinientes y directivos) fue positiva consideramos que era necesario darle una vuelta de tuerca, realizar una revisión crítica  de las prácticas y focalizar las futuras intervenciones en la generación de mayores espacios de empoderamiento y participación por parte y desde los propios adolescentes. Luego de estas inquietudes y desde la total predisposición y apoyatura de los Directivos de Región Sanitaria II  y de Programas Sanitarios, comencé a bosquejar la puesta en práctica del proyecto de acompañamiento de promotores de salud en Esc. Públicas Secundarias, siendo un trabajo en conjunto con docentes, profesionales del EOE y Directivos de las Escuelas.

A partir del año 2014, mes de julio en la Esc. Nº 128, se comenzó la puesta en práctica de este proyecto. A fines del 2015 se pone en práctica (a través de reuniones con docentes y director) este proyecto en la Esc. Nº 17. Y se proyecta replicar este proyecto de Promotores en la Esc. Nº  31, como también en Esc.  Publicas primarias: Esc. Nº 166, 141 y 78.

Se fue construyendo / realizando diferentes acciones/actividades. Se puede por ejemplo mencionar las siguientes: – Se realizaron diferentes encuentros de charlas grupales (con mates y estimulando la circularidad de la palabra) sobre lo que significa la generación de un espacio de Promotores de Salud; – se compartieron encuentros con estudiantes de medicina de 1º año de la UNLaM (en los años 2014, 2015 y 2016); – se fue construyendo una cartelera de Promoción de salud; Articulación con la comunidad docente y padres del Jardín Comunitario Renacer en una actividad de toma de conciencia sobre como impacto a la salud la contaminación ambiental que consistió en una charla debate y en una limpieza de un micro basural; – participaron del III Congreso Nacional y I Congreso Internacional de Promoción y Educación para la Salud. (Prácticas, Utopías y realidades….una construcción colectiva en escenarios diversos); participaron de un curso de RCP (Reanimación Cardio Pulmonar) en el Hosp. Germani en este año 2016; compartirnos talleres de formación sobre temáticas de  Prevención de la TBC (Tuberculosis); se abordó la temática de  Sexualidad y Diversidad sexual; Prevención de diferentes formas de violencia: Física, psicológica, económica, sexual. Abuso sexual infantil;  Prevención de ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) y del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) y Sobre la importancia de los MAC (métodos anticonceptivos). Participaron a fines de diciembre del 2016 de una posta de salud focalizada en la prevención de VIH/ETS, actividad realizando en forma conjunta con colegas del Serv. Social del Hosp. Germani, colegas de las US Giardino y US SJ Obrero, con profesionales del Servicio Local, con Profesionales y adolescentes del Programa Envión Sede Laferrere; con Profesionales  y participantes del Programa Menos Calle. También estuvieron construyendo diferentes boletines de salud.  También participaron en una actividad  de mesa saludable en la U. Sanitaria Laferrere articulando con estudiantes de medicina de 2º año de la carrera de medicina de la UNLaM y diversos profesionales de la salud;

MARCO TEÓRICO:

Para empezar deseo reafirmar la importancia de hacer hincapié que la Salud es un derecho humano, un derecho social. Se sustenta legítimamente por la propia existencia del ser humano, por la dignidad humana. También hay un sustento legal que directamente o indirectamente se refieren a la salud como un derecho humano. Además,  la propia Constitución de la Provincia de Buenos Aires en el artículo 36 hace hincapié en garantizar el acceso a la Salud en sus dimensiones preventivas, asistenciales, terapéuticas  como también en generar diversas instancias para la promoción de la educación en el área la salud.  También la visión de la Salud como un Derecho Humano está visibilizada y garantizada en su artículo 14 bis. Más allá de partir desde este sustento legal, consideramos fundamental el ver al adolescente como un concreto sujeto de derecho, focalizando en su capacidad de autodeterminación, en la construcción de un espacio de pertenecía en el grupo de Promotores de Salud. Siguiendo esta línea teórica / jurídica la importancia de la puesta en práctica de estos proyectos de generación de promotores de salud en Escuelas Secundarias, va a permitir establecer positivamente vínculos con la ley de salud mental Nº 26657. Al focalizar los lineamientos básicos de dichos proyectos en conceptos como: – acceso a la salud, – atención sanitaria adecuada, – trabajo interdisciplinario, – estrategia de la APS, – autonomía personal, – vivir en comunidad, – no discriminación y respeto a la intimidad, – fortalecer los vínculos familiares y afectivos; se hace evidente la notoriedad de esta nueva ley de salud mental, principalmente en sus artículos números: 8 y 9[2].  ARTÍCULO 8º.- Debe promoverse que la atención en salud mental esté a cargo de un equipo interdisciplinario integrado por profesionales, técnicos y otros trabajadores capacitados con la debida acreditación de la autoridad competente. Se incluyen las áreas de psicología, psiquiatría, trabajo social, enfermería, terapia ocupacional y otras disciplinas o campos pertinentes. ARTÍCULO 9º.- El proceso de atención debe realizarse preferentemente fuera del ámbito de internación hospitalario y en el marco de un abordaje interdisciplinario e intersectorial, ba- sado en los principios de la atención primaria de la salud. Se orientará al reforzamiento, restitución o promoción de los lazos sociales.

El encarar estos proyectos desde diferentes disciplinas, implica reafirmar la valorización de lo interdisciplinario y de ir construyendo objetivos comunes. Desde este enfoque se lo puede relacionar con lo expresado por la autora Cazzaniaga S[3]: “…la cuestión de la interdisciplinariedad, como desafío a construir, pero también  como estrategia necesaria de intervención y de resistencia…la interdisciplinariedad en estos nuevos escenarios no solo da cuenta de una perspectiva epistemológica que transciende las parcialidades impuestas por las improntas positivistas, sino que se convierte en condición de posibilidad para abordar la complejidad de las demandas, y a la vez permite la contención grupal  de los profesionales tanto como la elaboración de alternativas políticas de conjunto”.

Estos proyectos  también se vinculan con la larga y rica  historia del movimiento de salud mental comunitaria que tanto está aportando en la argentina para la superación de prácticas hegemónicas que solamente se anclan como finalidad en la manicomialización. La salud mental comunitaria se retroalimenta también por los ejes que se visibilizan en el siguiente gráfico[4]:

Un eje fundamental es partir desde la importancia desde la estrategia de la de la APS. Es una estrategia de intervención que se distancia del modelo médico hegemónico  que consiste solamente en abordar la enfermedad ya establecida / instalada. Diferentes autores teorizan sobre este modelo imperante en la sociedad actual. Se puede mencionar a los autores Zurro, M. Cano y Pérez J.F. donde plantean que este modelo hegemónico se perfecciona y se focaliza en los medios diagnósticos y terapéuticos para tratar las patologías que ya están generadas y establecidas, donde no se le da la importancia correspondiente a la prevención de las enfermedades como la promoción y conservación de la salud[5]. Este modelo parte de la negación o de una valoración mínima de la propia historia social, familiar, económica, política y cultural de cada individuo. No reconocer la historia de un sujeto es una mirada que alimenta la situaciones de no comprensión de las múltiples causas de las enfermedades mentales. Esta negación y / o valoración mínima parte de un conjunto de rasgos de este modelo muy bien desarrollado por el autor Menéndez Eduardo[6]. Se puede mencionar como rasgos prevalecientes por ejemplo: biologismo, individualismo, a – historicidad, mercantilismo, eficacia pragmática, asimetría, autoritarismo, participación subordinaba y pasiva del paciente, etc. Sobre este modelo se victimiza al individuo. Esta proyección de victimizar a un integrante de la familia lo relacionamos con los aportes del autor Pichon Riviere[7] cuando utiliza el concepto teórico de portavoz para referirse al enfermo mental como depositario. Como lo desarrolla muy acertadamente  el autor Dr. Marcos Berstein[8] que expresa lo siguiente: “Y aparece el juego de las tres D, en donde el enfermo mental aparece como el depositario de todas las patologías y ansiedades de su grupo familiar, los cuales son entonces los depositantes. Y los que depositan o lo depositado son justamente esas ansiedades, esa patología…”. 

En una sociedad actual donde hay una prevalencia de enfermedades mentales, es de vital importancia poder generar acciones que tiendan a la construcción de la salud mental comunitaria, y por lo cual, de salud mental en cada sujeto, tratando de disminuir las enfermedades mentales como las depresiones etc. Recogiendo  lo aportado por la autora Graciela Zaldúa[9], coincidimos en ver a la Prevención como una construcción histórica y social en la cual se toma en cuenta la voz y los saberes de la propia comunidad,  partiendo desde una perspectiva interdisciplinaria y multiactoral. Y por Promoción de salud lo entendemos como el proceso que permitirá a las propias personas incrementar su control sobre los determinantes de la salud, donde la participación, es de gran importancia. Sobre la importancia crucial del eje de la participación, el autor M. Berstein[10] plantea lo siguiente: “…la hipótesis que plantea Elena De la Aldea es de que cuanto mayor sea el grado de participación social de individuo o grupo, menor será el grado de enfermedad mental”. Es decir la participación no tutelada, la participación empoderada es la que va a ir permitiendo la reducción como su respectiva prevención de diversos factores de riesgo psicosociales. Y es la participación un eje estructural de la estrategia de la APS. La prevención comunitaria y la estrategia de APS es la base inspiradora de la ley 2440 de “Promoción Sanitaria y Social de las personas que padecen sufrimiento mental”. Como también eje que estructura el artículo Nº 8 y 9 de la nueva ley de salud mental (ley 26.657, especificado en el inicio de este apartado. El focalizar en la autonomía del sujeto (en esta experiencia de proyecto de promotores de salud en los adolescentes en particular) es importante poder relacionarlo con los aportes de la autora M. R. Pagaza [11] que plantea que si bien el sujeto es generador de sus prácticas cotidianas de reproducción de su existencia (reproduciendo lo que hegemónicamente está establecido) no es un simple “reproductor como lo dado desde lo macro estructural”, sino que tiene la capacidad de ser un sujeto con su propia voz autónoma, dinámico y con la posibilidad de aportar (en su reproducción de acciones cotidianas) a la transformación de su situación de inequidad. Es esta capacidad de transformación las que nos permite generar las propias condiciones materiales y simbólicas de cambios de perspectivas desde uno mismo. Las actividades compartidas (desde el encuadre de este Proyecto) por los propios adolescentes tienden a recuperar los lazos de solidaridad (desde los más formales a los más informales) existentes en la comunidad, tan bien desarrollado por Carballeda A[12]. Y es la revalorización de la solidaridad y la participación comunitaria la que va a ir permitiendo (acompañadas con mayores políticas públicas inclusivas tanto en salud como en educación) la superación de la marginalidad como expresión de una ciudadanía limitada. El autor M.  Berstein[13] lo expresa muy acertadamente de la siguiente manera: “la marginalidad es una ciudadanía limitada, es decir, la no participación en los derechos de la ciudadanía: civiles, políticos, económicos, culturales, sociales, etc. Los grupos marginales serían aquellos grupos de personas que tienen  ciertas limitaciones en sus derechos reales de ciudadanía y por las cuales no pueden participar en forma estable en el proceso dinámico, ni tienen posibilidad de alcanzar una movilidad social ascendente…”. Y este atravesamiento de los muros de las instituciones implica poder ir superando la influencia de las lógicas instituidas que rutinizan nuestras intervenciones y no da lugar a la lógica instituyente. Esto se logra si desde las propias relaciones sociales que sustentan cualquier institución (en este caso una Unidad Sanitaria o una Escuela), se intentan proyectar un camino de construcción que no se limita simbólicamente al muro de dicha Institución. Los autores Lapassade Georges y Lourau Reneé [14] siguiendo este eje con respecto a la institución plantean lo siguiente: “…institución en cuanto forma que adopta la reproducción y la producción de relaciones sociales en un modo de producción dado…” “…la institución es el lugar en donde se articulan, se hablan, las formas que adoptan las determinaciones de las relaciones sociales”[15]. Determinaciones que no es “determinismo”, por lo cual siempre es posible que si partimos desde visiones humanizadoras en las relaciones humanas vamos a poder ir superando factores de riesgo en la vida cotidiana de cada sujeto.

La puesta en práctica de estos proyectos (como de cualquier otro que reafirme la importancia de la estrategia de la APS para la construcción de salud mental comunitaria) implica partir desde una perspectiva ideológica / teórica y metodológica que supere modelos hegemónicos y positivistas. Si se entiende que la sociedad está constituida por un conjunto de relaciones sociales múltiples y complejas, es de total necesidad poner una distancia y una disidencia con las visiones de las posturas positivistas que pretenden reducir (de forma totalmente lineal) la realidad social a una mirada teórica/técnica previa.

Para terminar es importante especificar desde que perspectiva de adolescencia se parte como profesional de la salud;  enfoque que coincidimos con los profesionales de la educación intervinientes. Partiendo desde una revisión histórica la etapa de la adolescencia no era considerada ni tomada en cuenta como un período con identidad propia, sino que se pensaba en términos del binomio niñez-adultez (binomio de por si excluyente), es decir, un pasaje directo de ser niño a ser adulto (pasaje simbolizada en diferentes y múltiples expresiones de ritualidad cultural imperante). La revalorización del adolescente comienza a plantearse en el siglo XIX, principalmente en el siglo XX fortaleciéndose como sujeto de derechos a través de la implementación de la nueva ley 26.061 de “Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes”, reemplazando la antigua Ley de Patronato, en la cual no se tenían en cuenta a los niños/as, adolescentes, como sujetos portadores de derechos, sino que se los pensaba como objetos, a los que había que “cuidar”, “tutelar”. Además el autor Gutiérrez[16] desarrolla un análisis histórico destacable con respecto al recorrido transitado por el/la adolescente como sujeto de derechos y la carencia (y no visibilización) en épocas anteriores de su consideración como etapa evolutiva con identidad propia. También se parte del eje que la adolescencia es  una etapa de la vida que puede verse como un período de oportunidades, pero también de riesgos para la salud y en especial para la sexual y reproductiva. Los riesgos pueden concretamente reducirse con acciones integrales., siendo fundamental la participación activa de la comunidad, en especial de los y las adolescentes.”[17]. Por lo cual la adolescencia no es una etapa lineal, sí es un período cíclico, holístico y totalmente histórico.  Además la adolescencia es un concreto momento / etapa histórica en que comienzan a separarse de sus familias y a tener marcos de pertenencia múltiples, donde comienzan a enfrentar una serie de miedos, temores y preocupaciones que les son característicos. Se pueden especificar los miedos a la pérdida (sería los temores a perder lo asegurado, lo que se tiene, el marco de referencia del que se parte) y los miedos al ataque (son los temores a ser atacados por lo nuevo que aparece como amenazante). Estos miedos tienden a generar ansiedades, focalizadas en la ansiedad depresiva por el miedo a la pérdida y ansiedad paranoide (persecutoria) por el miedo al ataque. El análisis de estos miedos estructurales en el ser humano en su contexto de relación social / de lazo social fueron muy bien desarrollados por Pichon-Riviere[18]. Todas estas preocupaciones se centran en su persona y en su relación con los demás donde los adolescentes buscan saber quiénes son y cómo se relacionan con los demás. Ante estas realidades es de vital importancia los  espacios de Promotores de salud porque tienden a acompañar a los adolescentes a que puedan construir sus proyectos de vida, a que tengan sentido su vida (se relaciona con los aportes del autor Víctor Frank[19] cuando hace hincapié a la logoterapia). Estos espacios de promotores de salud es poder crear las condiciones materiales y simbólicas para acompañarlos a  transitar este proceso de  fortalecer su identidad, su propia subjetividad frente a las dudas e interrogantes que se les generan en esta etapa.

OBJETIVOS:

General:

  • Promover la internalización y la toma de conciencia activa de la valorización de las prácticas de auto cuidado  y cuidado de salud.

Específicos:

  • Propiciar que los/as jóvenes se reconozcan como propios sujetos de derecho.
  • Desarrollar diferentes tipos de actividades de promoción de la salud y prevención de enfermedades.
  • Generar de forma conjunta espacios para que los y las adolescentes tomen conciencia de la importancia de construir medidas de prevención que favorezcan la salud integral.
  • Aumentar el caudal de conocimientos en torno a los métodos anticonceptivos y las formas de prevención de las enfermedades de transmisión sexual y del VIH – SIDA, como también de la TBC.
  • Potencializar y ampliar las instancias de diálogo y de reflexión para generar más conciencia sobre la importancia de la prevención en el consumo de diversos tipos de drogas, generando vínculos con las Instituciones que se focalizan en esta temática.
  • Propiciar que los/as  adolescentes puedan fortalecer una postura de autonomía y de autodeterminación.
  • Difundir la importancia del trabajo en red interinstitucional como uno de los ejes pilares de la estrategia de la APS.
  • Generar instancias y espacios para que los/as adolescentes puedan reflexionar sobre el aumento de embarazos adolescentes no deseados, y las implicancias que genera en sus propias vidas, tomando en cuenta la etapa de la adolescencia y conocer los diferentes métodos anticonceptivos como instrumentos esenciales para la prevención de ETS, del  embarazo, y como medio de planificación familiar.
  • Reconocer el uso del preservativo como único método para prevenir las ETS, siendo también una de las formas principales para prevenir también el VIH.
  • Lograr que los estudiantes puedan reflexionar sobre los modelos de estereotipos de género construidos socialmente y focalizar en la importancia de la prevención de los diferentes tipos de violencia.
 EVALUACIÓN:

La aplicación de estos proyectos de acompañamiento en la formación de promotores de salud implica constamente espacios e instancias de evaluación. Por evaluación se parte desde la concepción no como una forma de control y de censura, sino principalmente como un espacio de aprendizaje continuo. Y el tipo de evaluación en que se prevalece es la “evaluación de procesos” que permite ir reflexionando y analizando el grado de cumplimiento de los objetivos establecidos y permite tomar en cuenta los continuos emergentes que surgen a medida de que se van realizando acciones / actividades.

CONCLUSIÓN:

Para terminar con esta presentación considero que la puesta en marcha de estos proyectos de acompañamiento en la formación de promotores de salud implican comprender que la problemática que atraviesan los adolescente son múltiples y complejas, donde no es una simple relación causa-efecto sino que existen determinantes policausales, es decir, que para analizar un problema se lo debe pensar en términos de relación estructura-coyuntura.  Desde la construcción cultural del hábito de la utilización del MAC de barrera masculino (condón) como único método que previene de ETS como de embarazos no deseados; hasta la comprensión que la violencia psicológica es parte del denominado círculo de la violencia sustentado por los patrones del patriarcado son construcciones / actitudes que los adolescentes promotores van sosteniendo, difundiendo y comprendiendo de la vinculación en estas prácticas entre una estructura y una coyuntura.

En síntesis, se intenta con estos proyectos de promotores de salud reafirmar la importancia de que los adolescentes desarrollen su mayor capacidad de autonomía. El autor  Ramón Puig de La Bellacaza expresa que:”…el camino es reafirmar la importancia de lograr un modelo / paradigma de la autonomía personal…”[20].  Es decir…, reafirmar la importancia de la autodeterminación, que implica ser un sujeto activo y no solo un individuo/ sujeto pasivo, es tener la posibilidad de hacer elecciones y responsabilizarse sobre ellas, transformándose en verdaderos multiplicadores de prácticas de promoción de salud y de prevención de enfermedades. Otro de los grandes desafíos que se nos plantean es como ir logrando una mayor capacidad de pertinencia en la tarea y por lo cual en la propia grupalidad de promotores que se van constituyendo. Se considera que son las propias representaciones simbólicas / imaginarias comunes que vivenciaban los diversos actores adolescentes los que fortalecen esas instancias grupales de ser promotores de salud (como un claro ejemplo de aporte a la construcción de la salud mental comunitaria). Este eje está desarrollado (y coincido totalmente) por los autores Del Cueto A. y  Fernández  A[21]. que consideran que la tarea es convocante de un grupo, más que estructurante del mismo, en cambio “el grupo se estructura como tal, más que por su tarea, cuando va consolidando un conglomerado de representaciones imaginarias comunes (red de identificaciones cruzadas, ilusión y mitos grupales, la institución como disparador de lo imaginario grupal)”. Constituirse como promotores de salud es un aporte a la construcción del sentido existencia de cada adolescente y es una forma de construcción de una representación imaginaria común  Estos grupos permiten ir recomponiendo lazos sociales que traspasa los límites de actos individuales y aislados. Los promotores y las promotoras apuestan a que no se los estigmaticen (relacionándolo con el autor Goffmen[22])   como adolescentes de “las barriadas”, como “pibes chorros”, sino aportan a la construcción de una sociedad más igualitaria. Deseo terminar con la siguiente reflexión:

“No aceptamos lo habitual como cosa natural, porque en tiempos de confusión organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural, nada debe parecer imposible de cambiar”.

Bertold Brecht.

Agradecimientos:
A los Directivos, docentes y EOE de las Escuelas partícipes de estos proyectos por su amplitud y deseo de construcción Instituciones de puertas abiertas
A los Directivos de Región Sanitaria II (Dr. Ubaldo Rodríguez, Dr. Paoli Alfredo y Dr. Adrian Galloso) por el apoyo y el acompañamiento de estas iniciativas. A quien fue en su momento mi Coordinadora del Prog. Médicos Comunitarios hasta mi participación en el mismo, Lic. TS Mariela Rodríguez.

Bibliografía:

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  • PAGAZA Margarita Rosas. 1998: “Una perspectiva teórica metodológica de la intervención en el Trabajo Social”. Editorial Espacio. Buenos Aires.
  • PICHÓN – RIVIERE Enrique. El proceso grupal. Buenos Aires. Nueva visión.
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  • ZURRO, Amando Martín. PÉREZ J. F. Manual de Atención Primaria. España,  Edit. Elsevier,


[1] LAPASSADE Georges y LOURARU Reneé. 1977. Claves de la Sociología. Editorial Laia. Barcelona.

[2] Nueva Ley 26657. Derecho a la Protección de la Salud Mental. Sancionada el 25 de noviembre del 2010, promulgada el 2 de diciembre del 2010.

[3] CAZZANIGA, Susana. “Trabajo Social e Interdisciplina: la cuestión de los equipos de salud”. https://www.margen.org/suscri/margen27/jorna.html. En Revista Margen, Periódico de Trabajo Social y Ciencias Sociales. Edición Electrónica. Edición Nº 27. 2002.

[4] Folleto de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones. Ministerio de Salud. Gestión 2008 – 2015

[5] ZURRO, Amando Martín. PÉREZ J. F.  2003. Manual de Atención Primaria. España,  Edit. Elsevier,

[6] MENÉNDEZ, Eduardo. Mayo del año 1988. “Modelo Médico Hegemónico y Atención Primaria”. Segunda Jornada de Atención Primaria de la Salud. Buenos Aires.

[7] BERSTEIN Marcos. 2013. Desarrollos en: Psicología Social Instituciones Sociedad. Volumen I. Ediciones Ricardo Vergara.

[8] Idem.

[9]   ZALDÚA Graciela. 2011.  Epistemes y prácticas de Psicología Preventiva. Buenos Aires. Editorial Eudeba.

[10] BERSTEIN Marcos. 2013. Desarrollos en: Psicología Social Instituciones Sociedad. Volumen I. Ediciones Ricardo Vergara.

[11] PAGAZA Margarita Rosas. 1998: “Una perspectiva teórica metodológica de la intervención en el Trabajo Social”. Editorial Espacio. Buenos Aires.

[12] CARBALLEDA Alfredo. 2012. La intervención en lo social. Exclusión e integración en los nuevos escenarios sociales. Buenos Aires. Editorial Paidos.

[13] BERSTEIN Marcos. 2013. Desarrollos en: Psicología Social Instituciones Sociedad. Volumen I. Ediciones Ricardo Vergara.

[14] LAPASSADE Georges y LOURARU Reneé. 1977. Claves de la Sociología. Editorial Laia. Barcelona.

[15] Ídem.

[16] GUTIÉRREZ María Alicia.  “Derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes: una cuestión de ciudadanía”. http://agendadelasmujeres.com.ar/notadesplegada.php?id=5439. (28 de Septiembre de 2004)

[17] BIANCHO M. 1999. Sexualidad y VHI/ SIDA. Guía por y para adolescentes. Argentina. Editorial FEIM.

[18] PICHÓN – RIVIERE Enrique. 1975. El proceso grupal. Buenos Aires. Nueva visión.

[19] FRANK Víctor. 17 edición 1995. El hombre en busca de Sentido. Barcelona. Editorial Herder.

[20]BELLACASA, Ramón Puig. 1998. “Concepciones, Paradigmas y evolución de las mentalidades sobre la discapacidad”. España. Editorial Elea.

[21]DEL CUETO, Ana María. FERNÁNDEZ Ana MARÍA. 1984. El dispositivo grupal. En “Lo Grupal 2”. Buenos Aires Editorial Búsqueda,

                [22] GOFFMEN Erveing. 2006. Estigma La identidad Deteriorada. Buenos Aires. Editorial Amorrortu.


Autor@s

CARLINI, Cristian Héctor.  Lic. Trabajo Social. Hospital  Materno Infantil T. Germani y de la Unidad Sanitaria Laferrere (Efectores Municipales de Salud del Partido de La Matanza). Acompañante Psicoterapéutico.

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