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ANIMALES PONZOÑOSOS
Por
el ritmo biológico de los animales y por la mayor
actividad de las personas al aire libre, en el verano aumentan las consultas por intoxicaciones
por contacto, mordedura o picadura de animales con ponzoña.
Conocer los síntomas y qué se debe hacer en
estos casos puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Arañas, alacranes y ofidios son, en ese orden,
las especies que motivan la mayor cantidad de consultas
por envenenamientos generados por animales ponzoñosos,
según el servicio de Toxicología del hospital
de Niños "Sor María Ludovica", de
La Plata. Los casos, que son prácticamente inexistentes
durante los meses de frío, comienzan a aumentar lentamente
a partir de septiembre, hasta tener su pico máximo
entre diciembre y febrero. La razón es simple: en
esta época, las personas incrementan su actividad
al aire libre, y esto se combina con las características
propias de animales e insectos que son más activos
durante los meses de calor.
"El ritmo de las consultas lleva el ritmo biológico
de los animales", señala Ana María
Girardelli, jefa del servicio de Toxicología
del mencionado establecimiento público provincial,
y aclara que "cuando hablamos de este tipo de intoxicaciones
nos referimos a accidentes por picaduras, mordeduras
o contacto con animales o insectos que poseen un veneno en su superficie, dentro de su mandíbula o en alguna
lanceta o aguijón. Esto es diferente a las reacciones
alérgicas que algunas picaduras puedan provocar.
El envenenamiento se produce por la inoculación de
una ponzoña (veneno)."
La peligrosidad de estos cuadros no depende directamente
del tipo de animal que haya producido la inoculación,
sino de la variedad de la especie involucrada, ya que hay,
por ejemplo, ofidios que no son venenosos.
"No todas las variedades de arañas, escorpiones
y ofidios implican riesgo -indica Girardelli. Pero siempre,
ante el desconocimiento, hay que tomar precauciones, y en
caso de mordedura o inoculación, consultar de inmediato
al médico. Es necesario que sea el profesional quien
determine la necesidad o no de hacer tratamientos con los
sueros específicos para contrarrestar la acción
de cada veneno."
Una
araña aparentemente inofensiva
Las arañas son la especie que más frecuentemente
provoca envenenamientos. Dentro de las variedades que pueden
llegar a ocasionar cuadros tóxicos, hay dos que tienen
cierta relevancia: una, la conocida vulgarmente como viuda
negra (Latrodectus mactans), cuya mordedura si bien
puede generar síntomas generalizados, raramente llega
a ser mortal; y la otra es la llamada araña de
los rincones o de los cuadros (Loxosceles Laeta) que,
a simple vista, parece más inofensiva que la anterior,
pero cuya ponzoña puede ser fatal si el paciente
no es tratado dentro de las 48 horas de la inoculación.
(ver cuadro)
"Esta araña es pequeña, no alcanza
el centímetro y medio de diámetro en su tamaño
total, y es de color grisáceo, a veces acaramelado.
Es decir, su aspecto no es terrorífico, pero el
veneno que posee es sumamente poderoso", señala
la especialista.
Su mordedura puede generar una afección local, con
dolor intenso y variación de la coloración
de la zona donde se produjo la herida. Esta lesión
original puede ulcerarse y llegar a la necrosis (muerte)
del lugar afectado. En muchas situaciones esto se acompaña
de un cuadro general que comienza con fiebre, con un estado
pseudogripal, dolores musculares y articulares, y en pocas
horas la persona afectada nota una diferencia en el color
de la orina, y es porque está eliminando sangre.
"Ésta -dice Girardelli- es la manifestación
más gráfica de la alteración que produce: genera un defecto de coagulación importante,
después se agrega insuficiencia renal y esto
puede llevar al fallecimiento del paciente".
Y agrega: "el cuadro general no sólo es más
grave que el que produce la viuda negra, sino que, además,
como la sintomatología que provoca no se relaciona
con el animal ponzoñoso, muchas veces se demora la
consulta. En cambio, las manifestaciones del envenenamiento
que genera la viuda negra son muy parecidas a los de padecimientos
severos, y eso hace que la gente acuda al médico
en forma inmediata y temprana".
No obstante, la especialista aclara que su mordedura no
es la más frecuente dentro de la variedad de arácnido,
y que no se trata de una especie agresiva con el hombre.
"Sólo muerde cuando se siente atacada",
dice.
Por eso, y ante el hecho de que habitan en lugares limpios
y son bastante resistentes a los plaguicidas, Girardelli
recomienda "cuidar siempre donde se mete la mano. Es
decir, si se va a sacar algo de un cajón, de un mueble,
de cualquier lugar cerrado, oscuro, que no se remueve diariamente
hay que tener la precaución de primero ventilar,
iluminar, mover los objetos con algún palo, o sacudir
prendas que uno vaya a utilizar".
Los sueros
Ante una picadura, mordedura o inoculación de cualquier
especie, es importante observar los síntomas que
se van presentando en la persona afectada, y hacer una rápida
consulta médica para que los especialistas evalúen
el caso e indiquen, de ser necesario, el antídoto
adecuado.
"Es bueno y necesario ratificar - apunta Girardelli
- que si el médico no está seguro del diagnóstico,
no se suministre el antídoto. Los sueros son
sumamente efectivos y hay cantidad suficiente en toda la
provincia, pero deben indicarse sólo y específicamente
para el cuadro para el cual corresponden, porque no son
inocuos y pueden desatar reacciones alérgicas importantes".
Los sueros tienen ciertos componentes que pueden reaccionar
en el individuo, y pueden generar un cuadro pseudogripal
fuerte - con fiebre, dolores articulares, decaimiento- ,
o bien ocasionar la muerte, en forma inmediata, por un shock
anafiláctico, una reacción alérgica
severa y generalizada que pone en peligro la vida si no
se la trata con urgencia.
"Los tratamientos no deben hacerse en forma preventiva;
que un profesional se niegue a dar el antídoto si
considera que no es necesario, es señal de buena
praxis. Uno corre el riesgo de que se presenten las complicaciones
cuando realmente hay que salvar la vida de un individuo
que está afectado por una ponzoña animal,
y aún así se toman medidas para evitar la
aparición de estas reacciones adversas", remarca
la especialista.
Para
tener en cuenta
El servicio de Toxicología del Hospital de Niños
de La Plata, centro único de referencia a nivel provincial,
atiende las 24 horas, todos los días del año,
y la consulta puede hacerse de cualquier punto del interior
bonaerense o del país en forma telefónica,
a través del (0221) 451-5555 o del
0-800-222-9911 (línea gratuita).
Los especialistas que allí trabajan remarcan que
un simple llamado telefónico en forma temprana es,
muchas veces, suficiente para que, a partir de la descripción
de la herida, los síntomas, y la situación
en que ésta se produjo, se pueda evaluar el riesgo
que reviste el caso, y derivarlo en forma preventiva a aquellos
centros más cercanos, según el tipo de lesión,
para que se realicen los exámenes que confirmen el
diagnóstico.
"El diagnóstico se sospecha por el cuadro clínico
y los antecedentes y se confirma con pruebas muy simples;
análisis comunes, donde fundamentalmente estudiamos
la orina y el comportamiento del sistema de coagulación,
especialmente para la araña de los rincones y yarará,
que son las más peligrosas y comunes de nuestra zona",
explica Girardelli.
Pero, más allá de la recomendación
de la consulta temprana, los profesionales remarcan que no es conveniente tomar medidas como hacer torniquetes en
el lugar de la herida o cortes para "limpiarla",
ya que no sólo no son efectivos, sino que además
complican aún más el cuadro, y pueden poner
en riesgo la vitalidad de la zona o miembro afectado.
"El tratamiento no pasa en ningún caso por
estas maniobras tan conocidas o tan difundidas. Todo eso
trae complicaciones y no ayuda en nada. A veces, el
animal original no era venenoso y ante el miedo se hacen
este tipo de cosas: se corta la circulación del lugar,
se hacen laceraciones para tratar de extraer el veneno,
y lo que nosotros vemos, unas horas después, es una
pierna, un brazo afectado por isquemia, por falta de irrigación,
con una infección que se ha diseminado en forma importante
porque es un tejido que no tiene vitalidad por esa misma
falta de circulación", concluye la toxicóloga.
| La
intoxicación, según la especie involucrada |
· Viuda Negra (Latrodectus mactans): los casos
son más frecuentes en el sur de la provincia;
como es una araña que suele estar en el campo,
en su mayoría se trata de "picaduras"
accidentales de gente que tiene actividad rural. Genera
un cuadro de hipertonía en los distintos tipos
de grupos musculares, dolor abdominal muy fuerte -el
abdomen está plano y rígido. Esto se
acompaña con síntomas generales como
la hipertensión. Aunque existe un antídoto
específico, muchas veces el cuadro puede superarse
sólo con el tratamiento sintomático,
y raras veces es mortal.
· Araña de los rincones (Loxoceles
Laeta): es una araña domiciliaria, apodada
de esa manera porque habita en lugares oscuros, que
no tienen demasiado movimiento, ni ventilación
(detrás del machimbre, cuadros, en altillos,
leñeras, galpones, etc.). Además de
un dolor muy intenso, su mordedura ocasiona una tumefacción,
un edema duro en el lugar donde ha dejado el veneno.
Esto tiende a cambiar de color en pocas horas, dando
una coloración marmórea (zonas pálidas
y violáceas), y pueden generarse úlceras
que, aunque parezcan cicatrizar, sigue profundizándose
si no es tratada. Esto se acompaña con un cuadro
general parecido al de la gripe, pero a las pocas
horas la persona comienza a orinar sangre, Sin el
suero específico, el paciente puede llegar
a la muerte en menos de 48 horas. Las primeras 12
horas son vitales para aplicar el antídoto
y contrarrestar el efecto del veneno. Pueden quedar
algunas secuelas , como alteraciones renales, además
de las lesiones locales.
· Yarará: Las mordeduras de víboras
suelen dejar dos orificios en el lugar de la inoculación.
Pero, aunque hubiese uno solo, esto no debe descartar
la consulta, ya que muchas veces los ofidios recambian
sus dientes o los pierden.
La intoxicación con el veneno de esta especie
produce un cambio de coloración en la zona,
dolor, y lo más característico es que
algunas horas después de la inoculación,
esa puntura sangra espontáneamente, es decir,
sin que se la oprima o se haga presión. Esto
se debe al desorden que el veneno produce en el sistema
de coagulación, y es el síntoma más
preciso de que se trata de una yarará. El suero,
administrado dentro de las 12 horas posteriores a
la inoculación, asegura la efectividad del
antídoto.
· Alacranes (tityus trivittatus): Es
la especie más riesgosa dentro de la amplia
variedad de alacranes que existen. Este tipo de alacrán
habita en lugares cálidos, y está presente
en las regiones centro y norte de la provincia de
Buenos Aires.
Tiene una coloración acaramelada, no es de
gran tamaño y su estructura es más delicada
que la de otras especies que tienen apariencia más
"terrorífica" (negros, grandes, groseros,
etc.), pero que no son tan peligrosos. El veneno del
tityus trivittatus puede dar un cuadro con afectación
neurológica y compromiso general, y puede ocasionar
la muerte en 30 minutos. |
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