LACTANCIA MATERNA
La
leche materna es el primer y mejor alimento que recibe el
recién nacido. El bebé al ser amamantado recibe
de la madre anticuerpos que reducen en un 50 por ciento
la posibilidad de enfermarse en su primer año de
vida. La mamá se recupera más rápido
después del parto y tiene menos probabilidades de
contraer cáncer de mama antes de la menopausia.
No
hay ninguna leche artificial que le pueda brindar a un bebé
toda la calidad y cantidad de nutrientes que la leche materna
provee. Se estima que el abandono de
la lactancia materna constituye un factor determinante en
las muertes de un millón y medio de niños
al año, de acuerdo a datos suministrados por el Fondo
de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización
Mundial de la Salud (OMS).
Al nacer, el bebé está preparado para enfrentar
ciertas enfermedades a través de los anticuerpos
que ha recibido de su madre. A medida que crece, mientras
desarrolla sus propias defensas, las trasmitidas por la
mamá se van perdiendo. En ese lapso, la lactancia
es la más importante fuente de protección
- junto con las vacunas -, ya que contiene todo el alimento
que él requiere y es la forma en la que la madre
le traspasa a su hijo una considerable carga de anticuerpos
que lo protegen de las infecciones. La leche materna
está diseñada para aportar algunos anticuerpos
que el bebé no puede producir hasta después
de los dos o tres años. Por lo tanto, el bebé
que no es amamantado no puede producir esos anticuerpos
y no los recibe de la madre y, por supuesto, se enferma
con frecuencia.
Además, la leche materna - especialmente el calostro,
el primer fluido lácteo - es rica en IgA, una molécula
especialmente preparada para mantenerse inalterable en las
secreciones que contiene anticuerpos y actúa como
agente antiinfeccioso.
Un informe de la Academia Americana de Pediatría
indica que "estudios epidemiológicos muestran
que la lactancia materna provee ventajas en la salud general,
el crecimiento y el desarrollo, al mismo tiempo que disminuye
significativamente el riesgo de un gran número de
enfermedades agudas y crónicas", agregando a
continuación que "investigaciones en países
desarrollados, en poblaciones de clase media, proveen clara
evidencia que la alimentación con leche materna disminuye
la incidencia y la gravedad de diarrea, infecciones respiratorias
bajas, otitis media, bacteriemia, meningitis bacteriana,
botulismo, infección del tracto urinario y enterocolitis
necrotizante. Varios estudios indican un posible efecto
protector con respecto al síndrome de muerte súbita
infantil, diabetes mellitus insulino dependiente, enfermedad
de Crohn, colitis ulcerosa, linfoma, problemas alérgicos
y otras enfermedades digestivas crónicas. La lactancia
materna también ha sido relacionada con un posible
mejor desarrollo cognitivo".
Desde
el primer día
Se
recomienda que la lactancia materna comience tan pronto
como sea posible luego del nacimiento, preferentemente dentro
de la primera hora. Un adecuado comienzo del amamantamiento
se ve favorecido por la internación conjunta. Hay
algunos aspectos que no están demasiado tenidos en
cuenta todavía en relación a la lactancia,
que tienen que ver con el contacto que la madre tiene con
su hijo después del nacimiento: si ese contacto es
inmediato o es demorado. En muchas maternidades - muchas
veces por causas no justificadas -, los bebés permanecen
bastante tiempo separados de la madre. Está demostrado
que la mamá que no está en contacto inmediato
con su hijo va a tener dificultades para vincularse con
ese bebé. Salvo indicación médica muy
precisa (alrededor de un cinco o siete por ciento de los
casos) es un derecho para la madre y para el niño
estar en contacto en la primera hora de vida. La lactancia predispone y favorece una relación
óptima entre la madre y el bebé, está
demostrado que tiene impacto en el desarrollo de la personalidad
de ese chico: mucho más seguro, mucho más
independiente. Pero también beneficia a la madre,
la sensación de estar atendiendo y alimentando adecuadamente
a su hijo, de estar cuidándolo en forma ideal para
que no se enferme.
Pese a la generalizada recomendación de establecer
tiempos para alimentar al bebé, los recién
nacidos deben ser amamantados siempre que muestren signos
de hambre: mayor estado de alerta o actividad, movimientos
del cuerpo o de la boca. El llanto es un signo tardío
de hambre. Observemos a los más de 4.300 especies
de mamíferos que hay, ninguno tiene un tiempo determinado
para alimentarse. Cuando tiene deseo,
succiona. Entonces, el bebé humano necesita muy rápidamente
tomar el pecho; con pausas cortas entre una mamada y otra,
a veces menores a una hora o entre una y dos horas en los
primeros tiempos de vida.
Además, es importante que ningún suplemento
(agua, solución glucosada, fórmula) sea administrada
al recién nacido alimentado a pecho, a menos que
exista una indicación médica. La leche materna
es la fuente de salud y nutrición ideal para el desarrollo
óptimo del infante durante los primeros tiempos de
vida. Si la madre le da el pecho cada vez que el bebé
quiere y por el tiempo que esté tomando, sin sacarlo
antes de tiempo, nunca va a sentir que su leche no es suficiente,
porque el bebé está tomando cuando quiere.
Ahora, si la madre cree que debe esperar tres horas y el
bebé pidió a la hora y media, lo que interpreta
la mamá es: 'mi leche no sirve porque el bebé
pide antes de la hora', y eso es erróneo, no hay
ningún horario establecido.
La lactancia materna no sólo cuida la salud del bebé,
sino que también mejora la calidad de vida de la
madre. El informe de la Academia Americana de Pediatría
indica que las madres que amamantan recuperan el peso
anterior más temprano, tienen un retraso en el comienzo
de la ovulación con un aumento del intervalo entre
los hijos, poseen mejor remineralización post-parto
con reducción de fracturas de caderas en el período
post-menopausia, y tienen menor riesgo de cáncer
de ovario y cáncer de mama pre-menopausia.
A pesar de los beneficios, hay circunstancias en las cuales
el amamantamiento no es recomendable o beneficioso para
el recién nacido. En el caso de la mujer infectada
con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), los cuidados
son mayores. Luego del parto, en el cual hay técnicas
para eliminar el riesgo de transmisión del virus
de madre a hijo, la decisión de amamantar corresponde
exclusivamente a la mamá. Una
madre infectada con el virus del VIH, tiene riesgos mayores
de transmitirlo a través de la leche, eso es cierto.
Pero, también es cierto que el indicar no amamantar
aumenta mucho el riesgo de que contraiga cualquier otra
enfermedad. Más allá de la indicación
que un médico pueda hacerle a una madre portadora
del VIH, en ese sentido, si la madre está convencida
de que quiere amamantar igual lo va a hacer. Entonces, lo
mejor que se puede hacer es explicar todos los pro y los
contra, los riesgos de una y otra opción, y que la
madre pueda decidir la mejor posibilidad. Pero, es cierto
también, que la madre que está infectada,
que es portadora del VIH, si se extrae su leche, y la hace
hervir, simplemente un hervor y apaga el fuego, ese calentamiento
mata al virus, y esa leche se le puede dar al bebé.
Información
versus publicidad
Según
la Academia Americana de Pediatría, los mayores obstáculos
que se presentan para el inicio de la lactancia materna
surgen, en muchos casos, de "la apatía y desinformación
de los médicos, educación prenatal insuficiente,
normas hospitalarias que atenten contra la lactancia exclusiva,
interrupción inadecuada de la lactancia, alta hospitalaria
temprana en ciertas poblaciones, falta de controles en salud
adecuados luego del parto, trabajo materno (especialmente
en ausencia de lugares apropiados y apoyo a las madres en
el trabajo), falta de apoyo en la comunidad, descripción
de la alimentación con fórmula (suplemento
alimentario en polvo o líquido) como norma en los
medios de comunicación, y promoción comercial
de fórmula infantil a través de la distribución
en las maternidades de cajas de fórmula, cupones
de descuentos y publicidad gráfica y televisiva".
En ese sentido, el 21 de mayo de 1981, la Asamblea Mundial
de la Salud elaboró el Código Internacional
de Comercialización de Sucedáneos de la Leche
Materna. "Básicamente, el espíritu del
código es evitar que una madre decida no amamantar
seducida o inducida por una publicidad que le haga creer
que hay otro producto que puede ser igual o mejor que su
propia leche", explica el especialista. "Entonces,
no puede haber publicidad de esos productos; no puede haber
regalos que induzcan a usarlos; no puede haber ofertas que
hagan que alguien que pase por el supermercado y lo compre,
no porque lo necesita, sino porque está barato; y
tampoco, por supuesto, están permitidos los regalos
a los médicos, porque las muestras inducen a la compra".
| Beneficios
de la lactancia materna para el niño |
·
Tiene un 50% menos probabilidad de enfermarse durante
su primer año de vida.
· Tiene un riesgo 10 veces menor de requerir
hospitalización durante su primer año
de vida.
· Tiene un tercio del riesgo de sufrir muerte
repentina de cuna.
· Tiene menos incidencia de infecciones gastrointestinales.
· Tiene un riesgo 5 veces menor de contraer
Giardia (enfermedad diarreica) durante el tiempo que
está lactando.
· Tiene la mitad de la incidencia de otitis
media en relación a los niños alimentados
con leche artificial para bebés y 64% menos
de recurrencia.
· Tiene 5 veces menos riesgo de infecciones
del sistema urinario durante los 6 primeros meses.
· Por un año o más, tiene la
mitad del riesgo de llegar a ser diabético
tipo 1.
· Si es amamantado tiene 4 veces menos riesgo
de contraer infecciones que causan meningitis.
· Si es amamantado exclusivamente durante los
primeros 6 meses, tiene un riesgo 50% menor de desarrollar
linfoma y leucemia antes de los 15 años que
los niños que no fueron lactados. |
| Beneficios
para la mujer que amamanta |
·
Se recupera más pronto después del parto,
pues su útero se contrae más y vuelve
a su tamaño normal más rápido.
· Vuelve a su peso ideal más rápidamente
después del parto.
· Retrasa su retorno a la fertilidad, pues
detiene la ovulación si amamanta 100% sin suplemento
durante los primeros 6 meses.
· Completa el ciclo natural de hormonas que
comenzó con su embarazo y así no sufre
cambios hormonales súbitos que desequilibran
su sistema.
· Reduce sus riesgos del cáncer en el
epitelio ovárico.
· Tiene menos probabilidades de contraer cáncer
de mama antes de la menopausia.
· Tiene menor riesgo de osteoporosis después
de la menopausia con una reducción acompañante
de fracturas de caderas. |