| |
Dossiers de salud
HIPOACUSIA INFANTIL
Cuanto
más temprana es la detección de los problemas
auditivos de los niños, mayores son las posibilidades
de revertir sus consecuencias: fallas en la pronunciación,
en el desarrollo del pensamiento y en el aprendizaje escolar
y del lenguaje.
Apenas
nacido, el niño empieza a comunicarse y a captar
su entorno. Durante los primeros meses de vida, las caricias
y voces de los padres, lo relacionan con su ambiente: aprende,
reconoce y se reconoce. Con el tiempo, el lenguaje se transforma
en el nexo con lo más cercano, estimulando el desarrollo
del pensamiento y el conocimiento. Los problemas auditivos
pueden retrasar este proceso; una detección precoz
y el tratamiento oportuno de las dificultades auditivas,
previene que el niño se retrase en el aprendizaje.
La importancia de la detección temprana es
tanto para las hipoacusias severas y profundas como para
las leves y moderadas; cuanto más precoz es el examen,
mejores resultados terapéuticos se obtienen y hay
mayores posibilidades de que el niño adquiera una
forma de comunicación. El tratamiento se inicia en el momento preciso
que se hace un diagnóstico de sordera. Si el diagnóstico
es tardío, atacaremos por todos los caminos. Lo que
tratamos es que el chico adquiera el lenguaje en la etapa
que lo debe adquirir.
La sordera en los niños puede tener diversas causas:
antecedentes de sordos en la familia; que la madre haya
padecido rubéola durante el embarazo; que el niño
tenga bajo peso al nacer; que sea prematuro; que haya padecido
meningitis o algún tipo de infección, y no
se descartan causas genéticas. Los grados de pérdida
de la percepción auditiva son variados y difíciles
de captar si no se realizan los estudios adecuados. Hay
grados de hipoacusia que, en realidad, los padres no los
detectan porque la conversación unipersonal del papá
con el niño no tiene dificultades, pero cuando el
niño se integra a un grupo en el que hablan más
personas, no comprende lo que se dice, por ello la importancia
de la detección temprana, antes de que empiece el
colegio, porque sino no va a poder aprender.
Hay actitudes de los bebés a las que los padres deben
prestar atención; por ejemplo, si en los primeros
seis meses el niño no se despierta con ruidos intensos,
no reacciona con llanto o estremecimiento ante ruidos sorpresivos
y fuertes, no busca con la mirada la voz de su madre o no
emite gritos o sonidos para llamar la atención se
debe realizar una consulta. Cuando el bebé
es demasiado tranquilo, duerme demasiado tiempo y nada lo
despierta, debemos leer esto como signos de alarma.
Los primeros sonidos que el niño emite no deben ser
tomados siempre como una señal de audición,
en una etapa de la vida, el balbuceo es un reflejo
y lo cumplen todos los niños, aún los sordos,
pero si eso después no se mantiene en el tiempo y
además no comienza a imitar todo tipo de sonidos,
debe realizarse un estudio auditivo.
Detección
y tratamiento
Desde
muy temprana edad los niños incorporan el sonido
de su voz y la de sus padres y tratan de imitarlos, progresando
luego, en forma gradual, de palabras aisladas y frases cortas
a oraciones completas y más elaboradas. En lo que
respecta al desarrollo del lenguaje, los niños con
problemas auditivos pasan por las mismas etapas de los que
oyen en forma normal. También deben adquirir primero
la facultad receptiva, antes de que puedan expresar sus
pensamientos e ideas. Si en el niño es detectado
un problema auditivo en forma temprana, aumentan las posibilidades
de no perder estas etapas de aprendizaje.
En el hipoacúsico el aprovechamiento de su
resto auditivo no es lo mismo a determinada edad, cuando
es niño, que cuando pasó esa etapa. La ductilidad
que tiene un niño es impresionante: hay chiquitos
que tienen muy poco resto auditivo y tienen un aprovechamiento
de ese resto auditivo excelente.
Con la estimulación auditiva y del lenguaje realizada
en forma temprana, sumada a la provisión de audífonos,
las posibilidades de que el niño obtenga una comunicación
aumentan. Por eso la importancia de la detección
precoz, temprana. Porque si tiene un 15 por ciento de audición
en cada oído y equipado logra otro 20 por ciento,
el resultado sería casi el 50 por ciento de la audición.
A las 48 horas del nacimiento, se pueden realizar los primeros
estudios de audición. Estos varían en su nivel
de complejidad y será el especialista (audiólogo)
quien determine la necesidad de una audiometría,
otoemisiones acústicas y potenciales evocados auditivos.
Detectado un problema, se inicia la terapia en la que participa
un equipo interdisciplinario al que se van sumando
especialistas dependiendo de las características
de cada paciente: el otorrinolaringólogo, la fonoaudióloga,
y al que se incorporará el docente para ver de qué
manera se logra que este chico tenga un mejor pronóstico
y rehabilitación. La atención
se inicia una vez que nosotros detectamos el problema, se
hace un plan de tratamiento que los papás tendrán
que seguir. Por ejemplo, mientras se hace una selección
de audífonos, que en un bebé por ahí
lleva más tiempo, se trabaja en estimulación
auditiva.
Existen distintas formas de tratar los problemas de audición
dependiendo del grado de hipoacusia: medicamentoso, quirúrgico,
protésico, tratamiento funcional, estimulación
auditiva, rehabilitación y habilitación auditiva.
Cualquiera sea la forma que tome, lo que se busca es la
integración completa del niño. Que ingrese
a la escuela y, si es posible, a una escuela normal con
una maestra integradora, una profesora de Hipoacusia. Si
la detección es muy tardía se irá a
una escuela especial de sordos y después, cuando
esté en condiciones, pasará a una escuela
normal.
Lo importante es que en la Argentina, en este momento,
hay toda una actividad para que, a nivel pediátrico
y a nivel institucional, podamos hacer prevención
detectándolo lo más tempranamente posible.
No se trata de prevenir la hipoacusia, sino que se detecte
desde recién nacido. Porque a los chicos hipoacúsicos,
antes, se les detectaban estos problemas a partir de los
2 años y pico, porque no se hacían los estudios.
En abril del 2001, el Congreso sancionó la Ley 25.415,
de detección temprana y atención de la Hipoacusia,
que determina que todo recién nacido tiene derecho
a que se estudie tempranamente su capacidad auditiva y se
le brinde tratamiento en forma oportuna si lo necesitare.
Siempre hay una solución, a lo que se tiene
que llegar: la comunicación oral y/o gestual. Siempre
hay una forma de lograr la comunicación. El mensaje
es que los papás sepan que su hijo puede lograr una
forma de comunicación, ya sea gestual u oral.
| Comportamientos
característicos de niños con problemas
de audición |
De 0 a 3 meses
No se despierta con ruidos intensos.
No reacciona (con llanto o estremecimiento) ante ruidos
sorpresivos y fuertes.
De
3 a 6 meses
No busca con la mirada la voz de su madre.
No emite gritos o sonidos para llamar la atención.
De
6 a 9 meses
No responde cuando lo llaman por su nombre.
No gira ante los ruidos.
De
9 a 12 meses
No aprende a ejecutar órdenes sencillas ("chau",
"beso", "upa").
No emite sonidos que se le enseñan reiteradamente.
No manifiesta reconocer palabras familiares y sencillas.
De
12 a 18 meses
Se muestra interesado sólo por lo que ve.
No ejecuta órdenes sencillas.
No dice ninguna palabra.
De
18 a 24 meses.
No adquiere lenguaje.
Grita y/o señala cuando quiere algo.
No responde cuando lo llaman, aún gritándole. |
|
|