ESPINA BÍFIDA
Es
un defecto congénito que produce algún grado
de parálisis y falta de sensibilidad en miembros
inferiores, alteraciones ortopédicas, complicaciones
urológicas y, aproximadamente en el 70 por ciento
de los casos, hidrocefalia. La afectación de la vejiga
y su funcionamiento anormal condiciona, en buena parte,
el pronóstico y la futura calidad de vida del chico.
De allí la importancia del tratamiento y el control
urológico para evitar que el paciente se convierta
en un insuficiente renal.
La espina bífida (EB) es una de las malformaciones
congénitas severas más frecuentes. Aunque
no hay estadísticas oficiales, se calcula que a nivel
global afecta, aproximadamente, a 1 de cada 1000 nacidos
vivos y pertenece -junto con la anencefalia y el encefalocele-
al grupo de defectos de cierre del Tubo Neural, la estructura
embriónica encargada de formar, durante la gestación,
el cerebro y la médula espinal.
También conocida como espina abierta o mielodisplasia,
la EB es un trastorno de fusión de los arcos vertebrales
posteriores de la columna, de forma tal que la médula
espinal y sus envolturas -meninges- quedan sin protección
ósea y pueden "salir" por ese defecto (protrusión).
Si bien no se conocen exactamente las causas de esta falla
en el proceso de formación del tubo neural -que se
produce alrededor del día 28 de gestación-
se relaciona con un déficit de ácido fólico
en el organismo de la madre durante el embarazo.
Las secuelas dependen del grado de cierre del tubo neural,
del tipo de afectación -la forma más grave
y común es el mielomeningocele, que se caracteriza
porque la médula se desplaza hacia fuera y sobresale
en la espalda del bebé, como si se tratara de un
globo- y de la altura de la columna vertebral en que esté
localizada esta malformación, dado que produce debilidad
muscular y falta de sensibilidad por debajo del nivel de
la lesión. Por ello que cuanto más alta sea
su ubicación, mayor será el compromiso medular
y la parálisis que origine.
A consecuencia de esto los pacientes sufren, además,
alteraciones ortopédicas como la luxación
de caderas, malformaciones en los pies o desviación
de columna. En muchos casos, la EB va acompañada
de hidrocefalia, que es la acumulación de líquido
cefalorraquídeo dentro de la cavidad craneana. Son
también habituales las complicaciones urológicas
producidas por la afección de los nervios y músculos
de la vejiga que provocan infecciones urinarias, reflujo
e incontinencia de esfínteres.
La
vejiga neurógena
Como
en general la afectación de la médula es a
nivel lumbar o lumbosacro, los nervios comprometidos son
los que van a miembros inferiores, al recto y a la vejiga. Estos chicos pueden tener dificultades
para la marcha y la deambulación, algún grado
de constipación y lo que se conoce como vejiga neurógena,
es decir, su funcionamiento anormal a raíz de una
patología neurológica.
Más del 80 por ciento de los chicos con EB
tiene trastornos urinarios, que pueden ser leves o severos,
independientemente de la gravedad de su cuadro de mielodisplasia.
Hay dos tipos de problemas urinarios posibles: uno es la
incontinencia, que se produce cuando existe un trastorno
de la motricidad de la vejiga o del aparato esfinteriano.
Si bien puede generar algún inconveniente de adaptación
social, no es un cuadro de gravedad. El otro es la afectación
del tracto urinario superior, a raíz de que en estos
pacientes se genera un mecanismo llamado disinergia.
Hay un mal funcionamiento vesical cuando estos chicos
quieren orinar: al llenarse, la vejiga se contrae y el esfínter
-en lugar de relajarse, de abrirse para poder vaciarla-
se cierra. Toda la presión que la vejiga ejerce sobre
un esfínter cerrado se transmite, entonces, para
arriba. Es como regar y apretar la manguera.
Así, esto se convierte en un proceso destructivo,
ya que la orina se acumula, produciendo infección,
condicionando, en muchos casos, el pronóstico de
vida de estos pacientes. Es como tener agua estancada:
provoca infección de la vía urinaria. Por
eso, estos chicos necesitan algún tipo de apoyo para
vaciar su vejiga (sonda) y, si no son tratados a tiempo,
si no se maneja correctamente el tracto urinario desde el
nacimiento, corre el riesgo terminar siendo un insuficiente
renal. Esto es absolutamente prevenible.
En la mayoría de los casos, la asistencia temprana
es posible en tanto los recién nacidos son derivados
dentro de las primeras horas de vida a hospitales de alta
complejidad para su tratamiento neurológico y neuroquirúrgico,
que debe hacerse cuanto antes para cerrar el mielomeningocele
y prevenir su infección.
Después de la operación, hay un período
de internación de aproximadamente dos semanas. Ahí
es donde el resto de los médicos y la asistente social
empezamos a hablar con la familia, a darles información
y contención porque tienen que saber que ese recién
nacido necesita atención de un pediatra, de un neurocirujano,
de un ortopedista, del urólogo, rehabilitación;
y que es importante que no abandonen el tratamiento. Los
primeros 6 meses de vida son los más difíciles.
Un
tratamiento que evita complicaciones y el trasplante
| ¿Sabía
qué
? |
-
La espina bífida y la anencefalia son las malformaciones
congénitas más frecuentes del tubo neural
- Estas malformaciones se producen en etapas tempranas
del embarazo - primeras 4 semanas- antes de que la
mayoría de las mujeres sepan que están
esperando un bebé
- Estudios recientes han demostrado que tomar ácido
fólico antes de la concepción y durante
las primeras semanas de embarazo puede ayudar a reducir
el riesgo de que ocurran
- Todas las mujeres en edad fértil tienen posibilidades
de tener chicos con espina bífida
- El 90 -95 por ciento de los recién nacidos
con espina bífida son hijos de padres que no
tienen antecedentes de la enfermedad
- El ácido fólico es una forma de vitamina
B soluble en agua que ayuda en el desarrollo de las
células sanas
- "Soluble en agua" significa que no se
retiene en el cuerpo por mucho tiempo, por lo que
es necesario tomarlo a diario para evitar defectos
del tubo neural?
- Existen dos formas de ácido fólico,
una sintética -como en las multivitaminas-
y otra natural -en verduras de hoja verde o jugo de
naranja-, y que nuestro cuerpo absorbe más
fácilmente las primeras
Fuente:
Asociación Americana de Espina Bífida
(www.sbaa.org) |