ACCIDENTES CEREBROVASCULARES
Problemas
en la vista, mareos, confusión, debilidad, perdida
del equilibrio, dolor de cabeza, dificultad al caminar.
Aparecen de repente, y son los síntomas que pueden
estar avisando que se avecina un ataque cerebrovascular.
Cada año, son más de 22 mil las personas que
mueren en la Argentina como consecuencia de este tipo de
accidente, que compromete el suministro de sangre, por obstrucción
o rotura de un vaso sanguíneo, a las células
del cerebro.
Las cerebrovasculares constituyen enfermedades muy
importantes desde el punto de vista de la salud por su alta
mortalidad, secuelas y recursos económicos que demanda. Las enfermedades
cerebrovasculares se originan en los vasos cerebrales, sobre
todo en las arterias, y originan un importante déficit
neurológico en los pacientes.
Un informe reciente de la Organización Mundial de
la Salud señaló que este tipo de ataque constituye
una de las primeras causas de muerte en América Latina
(la tasa estimada de mortalidad es de 50,4 cada 100 mil
habitantes).
Clásicamente las enfermedades cerebrovasculares
se han clasificado en isquémicas, que son aquellas
en las cual existe una disminución del flujo sanguíneo
en las arterias que irrigan el cerebro o la zona comprendida,
las hemorrágicas que son las producidas por la rotura
de los vasos con producción de salida de sangre fuera
del territorio que las contiene.
La causa más frecuente de las isquémicas (que
suman el 80 por ciento de los casos) son los coágulos
de sangre. Cuando uno de ellos se forma puede vagar libremente
(en este caso se lo denomina émbolo) por el aparato
circulatorio hasta quedar atrapado en una arteria cerebral
provocando el accidente cerebrovascular embólico.
También puede suceder que el coágulo se forme
en la pared de las arterias del cerebro. Permanece fijo
en ella hasta que su tamaño aumenta y produce una
obstrucción en el flujo de sangre (accidente cerebrovascular
trombótico). Otra de las formas en que se puede producir
es porque la arteria se estrecha en su diámetro por
la acumulación de grasas, como sucede en el caso
de aumento del colesterol.
En el caso de los accidentes hemorrágicos, suelen
suceder a través de un aneurisma sangrante (debilidad
en la pared arterial que se dilata ante una presión
elevada), por la rotura de la pared arterial (ante casos
de hipertensión) o por malformaciones arteriovenosas
(vasos sanguíneos y capilares defectuosos con tendencia
a romperse).
Las consecuencias son déficits neurológicos
muy importantes, explica Parisi. Parálisis,
déficits congnocitivos y en el lenguaje son algunas;
y en algunos casos el accidente cerebrovascular puede ser
fatal, por ejemplo la presencia de un hematoma intracerebral,
en el caso de las enfermedades hemorrágicas, originan
un aumento de la presión intracraneana que puede
llevar a la muerte del paciente.
Como
cuidarse
Hay
múltiples factores de riesgo por las cuales esta
enfermedad se manifiesta, como son la hipertensión
arterial, la diabetes mellitus, el uso del cigarrillo, la
obesidad y el consumo de drogas.
La hipertensión arterial está señalada
como uno de las más peligrosos.
Quien sufre de hipertensión tienen de 4 a 5 veces
más probabilidades de padecer un accidente cerebrovascular.
Como factor de riesgo se estima que aumenta su importancia
a medida que aumenta la edad. Esto también es algo
a tener en cuenta: aunque un ataque puede producirse en
cualquier etapa de la vida, las personas mayores siempre
corren más riesgo (por cada década por encima
de los 55 años las probabilidades se duplican y el
65 por ciento se da en mayores de 65).
Las enfermedades de tipo trombóticas, es decir
aquellas que producen disminución de la circulación,
son frecuentes en pacientes de mayor edad. En cambio los paciente jóvenes
tienen mayores riesgos de enfermedades hemorrágicas,
como puede ser la rotura por aneurismas cerebrales.
El tabaco duplica la probabilidad de padecer un accidente
cerebrovascular al propiciar la arteroesclerosis y aumentar
los niveles de coagulación de la sangre. El exceso
en el consumo de alcohol es otro de los factores que producen
normalmente un incremento de la presión sanguínea;
además, una vez que es eliminado del cuerpo produce
un efecto rebote al producir un aumento en la viscosidad
de la sangre.
Dentro de las drogas, la cocaína puede actuar sobre
otros factores de riesgo como la hipertensión, la
enfermedad cardíaca y la enfermedad vascular; también
reduce el flujo de sangre cerebrovascular hasta en un 30
por ciento, conduciendo a un estrechamiento de las arterias.
Además afecta al corazón produciendo arritmias
y acelera el ritmo cardíaco que puede conducir a
la formación de coágulos de sangre. Otras
como las anfetaminas, la heroína y los esteroides
pueden hacer que los vasos sanguíneos se estrechen
y aumente la presión de la sangre.
El control para mantener las cifras de la presión
arterial en los valores normales, realizar los tratamiento
adecuados en el caso de la diabetes mellitus y cuidarse
de no caer en excesos durante la comida, con el alcohol
y el tabaco, son las recomendaciones que dan los especialistas
como una forma de prevenir una ataque cerebrovascular y
sus consecuencias.
Tratamiento
Durante
mucho tiempo estas enfermedades fueron consideradas casi
terminales y poco podíamos hacer. Hoy sabemos que
podemos hacer mucho desde el punto de vista de la prevención
de las enfermedades y luego en su tratamiento.
En este momento los médicos cuentan con gran variedad
de herramientas con las que pueden diagnosticar las causas
de un ataque: exámenes neurológicos, análisis
de sangre, electrocardiograma, tomografía computarizada
y resonancia magnética, entre otras. Estas se utilizan
para evaluar el daño producido y orientar el tratamiento.
En el caso de los hematomas sabemos que podemos abordarlos
quirúrgicamente. Si se trata de una
enfermedad isquémica cerebral, hoy el tratamiento
más moderno es el farmacológico clínico,
con disolución del coágulo. Estos pueden hacer
que se revierta una secuela neurológica tan importante
como una hemiplejia del paciente. |
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