CÁNCER DE CUELLO UTERINO
El
cáncer de cuello uterino es una de las enfermedades
más frecuentes en la provincia de Buenos Aires. En
el 99 por ciento de los casos, este tipo de cáncer
aparece relacionado con un virus que se contrae por relaciones
sexuales sin preservativo. Ocupa el tercer lugar luego de
los de mama y colon, según datos del Registro Provincial
del Cáncer. Las más afectadas por esta patología
son las mujeres de entre 30 y 39 años. La práctica
anual de un Papanicolaou permite detectarlo a tiempo.
De
cada 100 mil mujeres, 25 mueren por año en la provincia
de Buenos Aires afectadas por cáncer de cuello uterino.
Un control anual es suficiente para detectar el llamado
cáncer in situ, que es el que puede curarse
con un tratamiento quirúrgico mínimo, que
es una biopsia ampliada. La detección precoz salva
la vida de la paciente quien de esta forma puede tener una
calidad de vida normal.
Sólo el Papanicolaou (Pap) y la colposcopía
pueden determinar lesiones incipientes en el útero.
El mayor número de casos de cáncer invasor
incipiente - el que se encuentra en un estadío avanzado
-, se detectó en las mujeres de entre 30 y 39 años.
Se observó que las mujeres que más concurren
a hacerse el Pap son las más jóvenes, de entre
20 y 30 años, seguramente porque es la edad en la
que hay mayor cantidad de embarazos y esto obliga a estar
más en contacto con el ginecólogo. También
vimos que las lesiones de alto grado las encontramos en
mujeres de más edad. Es justamente a partir de los
30, cuando la mujer tendría que consultar más
asiduamente, porque es el momento en que empieza la enfermedad
y resulta más oportuno y efectivo iniciar el tratamiento.
A partir de los 40 vemos que el carcinoma invasor se encuentra
avanzado.
El
cáncer y el Virus del Papiloma Humano
Las
causas de los distintos tipos de cáncer constituyen
un territorio incierto para la ciencia médica. Pero
cuando se trata de tumores en el cuello del útero
la dirección es más clara: en un 99 por ciento
de los casos se detectó la presencia de determinadas
cepas del Virus del Papiloma Humano, conocido como HPV.
Esto indicaría que algunas formas de este virus estarían
relacionadas con el desarrollo del cáncer que afecta
al cuello del útero. Pero hay que aclarar que, actualmente,
se reconocen 70 tipos diferentes de HPV y no todos se relacionan
con el cáncer. Incluso, la mayoría de las
infecciones provocadas por el HPV desaparecen en meses o
en pocos años, sin ocasionar consecuencias graves.
Dentro de la gran variedad de manifestaciones que tiene
el virus, se pueden distinguir tres grandes grupos: los
HPV cutáneos, los que producen verrugas y los mucosos.
Además, existen los que predispondrían a desarrollar
cáncer, llamados carcinogenéticos de alto
riesgo y los no carcinogenéticos, de bajo riesgo.
Los estudios realizados concluyeron que la
combinación de las formas del virus con riesgo oncológico
sumadas a factores de riesgo, tales como
el inicio sexual temprano o la baja resistencia a las infecciones,
son los responsables de más del 90 por ciento de
los casos de cáncer de cuello uterino.
El HPV se contrae - en la mayoría de los casos
-, por relaciones sexuales sin preservativo con una persona
infectada. En el hombre es muy difícil detectarlo
porque, por lo general, no ocasiona lesiones. En cambio,
por las características anatómicas, en la
mujer produce lesiones verrugosas que pueden estar en la
zona externa, vulvar, o interna, en el cuello del útero. Estudios realizados en Estados
Unidos demostraron que sólo el 1 por ciento de las
mujeres infectadas con HPV desarrollará cáncer.
De todos modos, es necesario controlarse mediante el Papanicolaou,
porque aunque no se desarrolle un carcinoma, este
virus produce lesiones importantes a nivel del tracto vaginal.
Controles
básicos
La
colposcopía y el Pap son los únicos estudios
que permiten detectar la presencia del HPV. Por lo tanto,
dada la vía de contagio, los especialistas aconsejan
que todas las mujeres se realicen estos exámenes
una vez al año, a partir del inicio sexual.
El Papanicolaou permite analizar las células del
cuello uterino mediante un examen de laboratorio. La colposcopía,
en cambio, es una prueba que se hace en la consulta ginecológica
y ofrece una observación ampliada del cuello del
útero. De esta forma, es posible visualizar eventuales
lesiones.
La importancia del Pap reside en que, al permitir la detección
a tiempo, disminuye el riesgo de muerte para las pacientes
a las que se les detecta cáncer. Si todas las
mujeres se lo hicieran anualmente como parte del examen
ginecológico, en la mayoría de los casos,
resultaría una enfermedad curable.
En la provincia de Buenos Aires estos estudios se realizan,
en forma gratuita, tanto en los hospitales públicos
provinciales como municipales y en los Centros de Salud
comunales.
| Una
cirugía que no afecta la fertilidad |
La
traquelectomía es una intervención quirúrgica
que permite extraer las lesiones cancerosas del cuello
del útero cuando no se han extendido. Lo novedoso
de esta técnica es que no afecta la fertilidad.
En Francia e Inglaterra se realiza como práctica
habitual pero en Argentina, se la aplica en casos
específicos porque aún no se comprobaron
los resultados a largo plazo.
La técnica más conocida para intervenir
el cáncer de útero es la Whertheim Meigs,
pero este tipo de operación implica la extirpación
del útero, con lo cual se excluye la posibilidad
de tener hijos.
La nueva forma es menos invasiva y se practica a través
de la vagina. Primero se retiran los nódulos
linfáticos para comprobar si el cáncer
está extendido. Si no es así se extrae
la lesión cancerosa y se deja intacto el útero
y el resto del cuello. Esta es una técnica
costosa y requiere de profesionales capacitados en
este tipo de intervenciones. |
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