ARTRITIS INFANTIL
La
Artritis Reumatoidea Juvenil (ARJ) es una enfermedad inflamatoria
que afecta a las articulaciones y, en el 30 por ciento de
los casos, deriva en discapacidad. Si bien puede presentarse
a cualquier edad, en los chicos, a diferencia de los adultos,
puede no manifestarse con dolor, lo cual retrasa la consulta
y el consiguiente diagnóstico. Para evitar consecuencias
graves resulta clave la detección precoz y la indicación
del tratamiento adecuado.
Cuando una mujer adulta siente dolor, inflamación
y rigidez en las articulaciones, es frecuente que visite
a su médico con la sospecha de una enfermedad reumática,
como la artritis o la artrosis, las cuales se asocian al
sexo femenino sobre todo a partir del período de
menopausia.
En cambio, cuando la artritis afecta a los niños,
los especialistas comentan que, muchas veces, los padres
suponen que la hinchazón y el enrojecimiento de las
articulaciones de las rodillas, tobillos, muñecas
e incluso los nudillos de las manos de sus hijos, se producen
sólo por golpes o caídas durante el juego.
Sin embargo, pueden significar el inicio de esta enfermedad,
cuya principal característica es la inflamación
articular.
Cabe aclarar que toda articulación ocupa el espacio
existente entre dos huesos y se halla protegida por una
membrana de tejido colágeno, que tiene la función
de secretar líquido sinovial. Ésta sustancia
funciona a modo de lubricante y facilita el movimiento.
En los casos de artritis, la membrana se inflama y la producción
de líquido aumenta, lo cual se traduce en hinchazón
y disminución de las posibilidades de flexionar y
extender las articulaciones afectadas.
La ARJ es una enfermedad potencialmente discapacitante
y esto dependerá del grado de severidad, del número
de articulaciones comprometidas y de la respuesta de cada
paciente a la medicación. Un tratamiento
precoz que combine antiinflamatorios específicos
y ejercicios de rehabilitación resulta clave para
evitar casos graves de discapacidad.
Causas
y tipos de ARJ
Aún
no hay certezas sobre el origen de esta afección.
Hasta el momento, los estudios causales implican a varios
gérmenes que, en un paciente predispuesto, producirían
una infección a modo de detonante de la enfermedad.
Por otra parte, algunas investigaciones derivadas del estudio
del genoma humano, dan cuenta de un factor genético
hereditario que predispondría a padecerla, sin que
esta disposición implique que quien la herede vaya
a padecer artritis de un modo determinante.
Existen distintos tipos de ARJ, las que se clasifican de
acuerdo a las manifestaciones clínicas presentes
en los primeros 6 meses de la enfermedad y a la afección
de una o más articulaciones. Además, hay un
tipo de ARJ denominado sistémico que se inicia con
fiebre alta, superior a los 39 grados, con 1 a 2 picos diarios
durante, al menos, 15 días.
Esta última forma incluye el compromiso de otros
órganos como el hígado, el corazón
o el pulmón y puede no ser evidente la afectación
articular, por eso el médico deberá realizar
estudios para descartar otras patologías y, luego
será necesario la evaluación por parte de
un reumatólogo-pediatra, ya que puede ser el comienzo
de este tipo de artritis, en el cual el compromiso articular
surge luego de unos meses de iniciado el cuadro febril.
La ARJ, que puede afectar tanto a las articulaciones grandes
( las de los hombros, codos, muñecas, caderas, rodillas
y tobillos) como a las pequeñas (manos, pies y cuello),
suele manifestarse con períodos de menor y mayor
actividad. En estos últimos, se produce hinchazón,
dolor y enrojecimiento articular, con la consiguiente dificultad
para efectuar movimientos. Si estas señales físicas
persisten y no se tratan en forma adecuada, pueden derivar
en la destrucción del cartílago, los tendones
y los ligamentos e, inclusive, los huesos. A largo plazo,
el pronóstico puede implicar deformidad de las articulaciones
afectadas y diferentes grados de discapacidad.
Cabe aclarar que también existen formas transitorias
de artritis, "algunos niños presentan un cuadro
agudo, con una duración menor a 3 meses y no evolucionan
hacia una forma crónica, pero como ambos tipos se
manifiestan con los mismos síntomas, es necesario
evaluar a los pacientes de un modo exhaustivo durante varios
meses a fin de arribar a un diagnóstico definitivo.
Diagnóstico y tratamiento
Uno
de los estudios básicos para efectuar el diagnóstico
de ARJ es la antrocentesis o punción articular :
el objetivo es extraer líquido sinovial para
luego analizar sus características físico
- químicas e investigar los gérmenes involucrados. Mediante este procedimiento
se puede observar un aumento significativo en el número
de leucocitos (glóbulos blancos) y de neutrófilos,
lo cual da cuenta de la existencia de inflamación
e incluso, en algunos casos, de infección.
Hasta el momento no hay forma de prevenir el desarrollo
de la enfermedad, pero es posible evitar la discapacidad
o, al menos, disminuirla. En este sentido, la especialista
hace hincapié en que lo peor que puede hacer
un paciente reumático es permanecer en reposo absoluto.
Si bien algunas horas de descanso son necesarias, resulta
fundamental realizar algún tipo de actividad como
por ejemplo nadar, dejando de lado los deportes con saltos,
como el básquet o el fútbol, ya que producen
un impacto agresivo sobre las articulaciones.
El tratamiento para la ARJ combina la administración
de medicamentos antiinflamatorios y otras drogas orientadas
a disminuir la hinchazón. Además, resulta
fundamental la intervención del kinesiólogo
y del terapista ocupacional. Estos profesionales se encargarán
de evaluar la capacidad funcional del paciente y de adiestrarlo
en la realización de ejercicios que lo ayuden a deflexionar
las articulaciones; ya que el exceso de líquido sinovial
hace que los chicos tiendan a flexionarlas y, si no se realizan
actividades, el movimiento se torna cada vez más
difícil.
Afortunadamente, los métodos actuales logran aliviar
el dolor, reducir la inflamación, detener o retrasar
daños en las articulaciones y mejorar el funcionamiento
del paciente. La ARJ es una enfermedad progresiva
que puede discapacitar en forma total, por eso es tan importante
la consulta precoz, a fin de poder atender al paciente empleando
todos los pilares del tratamiento. La recomendación para los padres es
realizar una consulta médica inmediata siempre que
el niño se queje por dolor o inflamación articular
y, más aún, si presenta fiebre.
| Síntomas
que deben motivar la consulta |
La
artritis reumatoidea en los niños puede no
presentar dolor, sin embargo, existen otros indicios
que deben motivar la consulta pediátrica, a
fin de diagnosticarla a tiempo e iniciar un tratamiento
que retrase la deformación articular. Los signos
distintivos de la AR son:
- Inflamación articular (tumefacción)
- Enrojecimiento
- Hipersensibilidad y ardor
- Dificultad para efectuar movimientos
- Fiebre prolongada y superior a los 39 grados
- Artralgia: dolor articular |
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