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ALERGIA Y CALIDAD DE VIDA

"La alergia se da en las personas que tienen una hiper reactividad ante determinados elementos llamados alergenos. Se puede manifestar de muchas formas, la más habitual es en la zona nasal y la bronquial, que son las que están en contacto con los alergenos que se transmiten por el aire, los que hacen contacto y producen la reacción", explica Carlos Humberto Calvi, director del servicio de Neumotisiología de Tandil. Con el inicio de la primavera, los estornudos, la picazón en la nariz, las secreciones nasales y los ojos irritados, son los síntomas más frecuentes que deben afrontar quienes padecen esta enfermedad.
Quien es alérgico puede padecer las manifestaciones de la enfermedad en cualquier momento del año. Sin embargo, los especialistas reconocen que los síntomas recrudecen durante el inicio de la primavera. "En este momento, con la polución ambiental, los pólenes y los cambios de temperatura, las alergias que más se manifiestan son las que afectan la vía aérea alta, con la rinitis, o la vía aérea interior, con el asma", acota Calvi.
Según estimaciones de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAA), uno de cada cinco argentinos padece alguna enfermedad alérgica, y la mitad de éstos son asmáticos. La incidencia de estas patología ha aumentado en el mundo en las tres últimas décadas, adquiriendo características epidémicas, y se estima que los casos se duplicarán para el año 2020 en los países industrializados.
Según el área afectada serán los síntomas que padezca el alérgico. La rinitis es la manifestación más común, su forma alérgica la padece un 20 por ciento de la población, y sus síntomas más comunes son "los estornudos, que aparecen generalmente a la mañana, cuando el paciente se despierta. Además está la rinorrea, que es una secreción de la nariz, generalmente incolora y muy molesta. También se puede producir la inflamación de la mucosa, lo que provoca dificultades para respirar", explica Calvi. Para el caso de que sean afectados los bronquios, la vía aérea interior, "la manifestación más importante es la dificultad en la expiración del aire, hay una inflamación de la vía respiratoria. El aire entra bien, pero cuesta sacarlo. También la tos es otro de los síntomas, una tos seca; y en ocasiones se padece de ese moco claro que produce la rinitis".
En ocasiones, algunos cuadros alérgicos desencadenan en asma. "Tiene que ver con el tipo de alergia. El asma es una patología en la cual se distingue una inflamación en la vía aérea inferior, es decir, en los bronquios. Si hay un paciente que tiene un cuadro alérgico y la alergia da inflamación, puede estar desencadenando un asma. De cualquier manera hay pacientes asmáticos que no son alérgicos, y no todos los alérgicos van a desarrollar asma".
La alergia no es en general una patología grave, pero si interfiere en la calidad de vida de quien la padece.

Fiebre del Heno

La alergia comenzó a ser reconocida como "fiebre de heno", por haberse encontrado al principio en trabajadores rurales expuestos a una gran cantidad de pólenes en la época de recolección. Como esto afectaba a un reducido número se pensó que se debía a que tenían algo que hacía que reaccionaran a sustancias que normalmente no producían ningún síntoma. Por eso se los llamó alérgicos (alergia = reacción diferente).
Posteriormente se observó que estos síntomas podían presentarse no sólo tras el contacto con los pólenes, sino también con otras sustancias, tales como el polvo, los hongos de la humedad, pelo de animales y otras sustancias diversas. Hoy se sabe que estos pacientes presentan en la sangre una elevada cantidad de la sustancia llamada Inmunoglobulina E (IgE) que vehiculiza los anticuerpos de la alergia, y que al reaccionar con los alergenos (sustancias a las que un paciente se hace alérgico), provocan la reacción de ciertas células, como la histamina, que liberan una carga química que agranda los vasos capilares y hace que se hinchen los tejidos, se contraigan los músculos bronquiales y se produzca el asma, o aumente la cantidad de mucosidad nasal, originando picazón de nariz, y tapando las fosas nasales hacen que el paciente estornude y no pueda pasar el aire por la nariz, es decir tenga rinitis.
"Son de distinto tipo y hay personas que reaccionan a distintos alergenos, - explica Calvi. Hay habitantes del polvo doméstico que producen estas reacciones, como por ejemplo, hay un ácaro que se alimenta de la piel humana, que es el dermatofagoide, que está en los colchones y cuando el paciente se acuesta comienza con su cuadro alérgico. Otros son los pólenes, de las distintas gramíneas y plantas. Otro desencadenante son los hongos ambientales; a veces las paredes que tienen humedad tienen hongos y a partir de ahí se producen los cuadros alérgicos".
Los desencadenantes son múltiples: ambientales, alimentos, medicamentos, picaduras de insectos - cada uno de los cuales tiene una sintomatología física particular -; pero en cuanto a la razón de por qué se padece una alergia, los especialistas coinciden en el componente genético de la enfermedad. La AAA afirma que "la alergia es una enfermedad hereditaria. Cuando los padres son alérgicos, sobre todo si ambos lo son, más fácilmente algunos de los hijos lo serán. Así como se transmite el color de ojos, o del cabello, u otros rasgos, se puede transmitir la genética de producir alergia. Con esta base la enfermedad se desarrollará o no, según los diversos estímulos del ambiente capaces de desencadenarla".

Prevención

La mejor manera de evitar el desarrollo de los cuadros alérgicos es prevenir y reducir el contacto con las sustancias a las que el paciente es alérgico. Para ello es necesario diagnosticar cuál es el alergeno al que reacciona.
"Hay dos posibilidades. Una es mediante lo que se conoce como una testificación, se hace a nivel cutáneo utilizando los antígenos y evaluando cuál es al que reacciona cada paciente. También está la posibilidad de realizar un análisis en sangre, el Rast; con él hay posibilidad de determinar algunos alergenos que puedan producir distintos cuadros", describe Calvi. "También se puede evaluar el grado de alergia que tenga el paciente mediante una inmunoglobulina, que mide la cantidad de IgE del paciente. Esta aumenta en los pacientes que son alérgicos, pero esto, lo que nos puede decir, es que tipo de alergia general tiene el paciente, no estamos haciendo algo específico. Los específico es hacer la testificación".
Conociendo las características del paciente, existen medicamentos que suministrados durante el tiempo en que es posible que se manifiesten los síntomas de la alergia, previene que se produzcan las reacciones alérgicas. El tratamiento farmacológico ha ido modificándose con el tiempo. Hoy hay dos formas que se realizan, en general, simultanemente: el tratamiento con medicamentos, como son los antihistamínicos, que bloquean la acción de la histamina, y los corticoides, que son eficaces en controlar la alergia, especialmente cuando ésta se transforma en "inflamación alérgica", ya que frenan todo el agravamiento que esta inflamación produce.
Además hoy existen formas de corticoides inhalados para los riníticos y asmáticos, así como pomadas y cremas diversas, todos los cuales en dosis adecuadas, prácticamente no producen ningún problema. Estos deben combinarse con el tratamiento con vacunas (inmunoterapia o hiposensibilizacion), que consiste en aplicar a los pacientes las sustancias a las cuales es alérgico. Estas aplicaciones se hacen en forma gradualmente creciente hasta alcanzar un tope que puede variar según el método utilizado y la respuesta del paciente. Este tratamiento debe realizarse durante un tiempo prolongado, ya que la intención es modificar la respuesta inmunológica del enfermo, en forma tal que luego no reac-cione con síntomas alérgicos cuando esté expuesto en contacto con los alergenos.
Sumado al tratamiento farmacológico, es útil realizar un control del ambiente en el que se mueve el alérgico. "Es conveniente alejar al paciente de elementos que le produzcan la reacción, evitar el contacto con los alergenos es quizás lo más económico y lo que mejor resultado da. Por ejemplo si cerca de su casa, o en su casa, tiene un tilo, lamentablemente el pobre tilo se tendrá que ir. Y si tiene algún animal doméstico que le produzca el cuadro alérgico, el gatito o el perrito se tendrá que ir a otro lugar", recomienda Calvi.
"También habrá que tener cuidado con la prevención ambiental, hay que ver cómo se maneja la habitación del alérgico, sobre todo en lo que respecta a las frazadas, la higiene, la limpieza del polvo, que este no se acumule. Uno pretende que la habitación del alérgico sea una especie de habitación de hospital, con una colcha de tela y con muy po-cos elementos dentro de la habitación, entonces estamos a salvo de que surja algún inconveniente con respecto a algún alergeno".

Alergia a los medicamentos

Cuando un paciente recibe una droga a la que es alérgico, su sistema inmunológico forma anticuerpos, lo cual desencadena una serie de reacciones características, como urticaria y otras erupciones cutáneas, edema de glotis, asma, rinitis y la que es más grave y puede causar la muerte del paciente en pocos minutos, el shock anafiláctico o alérgico.
Es muy importante señalar que cualquier medicamento puede provocar una reacción alérgica. Sin embargo, existen medicamentos que por sus características producen alergia con mayor frecuencia. Los más comunes son la penicilina y sus derivados (reacciones pseudoalérgicas) y otros antibióticos. Pero a veces, la alergia puede no ser producida por la droga en sí misma, sino por los conservadores y colorantes que se agregan al preparado
La reacción puede ser inmediata, por ejemplo en el shock alérgico, pero también puede aparecer luego de horas o días de haber recibido el medicamento. Puede haber reacción hasta 3 semanas después. Por lo tanto, es importante que si un paciente presenta una reacción alérgica y no sabe su causa, trate de recordar si tomó algún medicamento nuevo hasta 3 ó 4 semanas antes.
Si un paciente es alérgico a un medicamento, la conducta a seguir es utilizar otros medicamentos que lo reemplacen y no utilizar más ese medicamento, ya que la desensibilización a los mismos es muy difícil de realizar. Por lo tanto, si un paciente es alérgico a medicamentos lo más importante es la prevención, es decir arbitrar todos los medios para evitar que el paciente reciba un medicamento que pueda ocasionarle riesgos. Para ello, uno de los elementos fundamentales es que el médico eduque al paciente, para lograr que tenga conciencia de su enfermedad, esté informado de las características de la misma y de cómo debe proceder para evitar riesgos. Es importante que cada vez que el paciente consulte a un médico le advierta que es alérgico a medicamentos.


Alergia a los alimentos

Es difícil hacer una lista de los alimentos que causan reacciones alérgicas, porque depende mucho de cada persona; pero hay alimentos que producen alergia más frecuentemente, por ejemplo: leche, pescados y mariscos, tomate, frutos secos (nueces, almendras, avellanas), cítricos, cereales. También se deben tener en cuenta los condimentos, los colorantes y los conservantes, que se agregan a los alimentos (envasados, embutidos o naturales) o a las bebidas, para que tengan mejor aspecto, color o conservación.
La alergia a alimentos se puede manifestar de distintas maneras y en distintos lugares del cuerpo. Es característico que cuando uno come el alimento que causa alergia (alimento alergénico) aparezcan los síntomas y si se deja de comer ese alimento los síntomas desaparecen. En general, las reacciones graves aparecen entre los 5 y los 30 minutos después de haber ingerido el alimento.
Las manifestaciones clínicas varían desde una reacción leve (por ejemplo unas pocas ronchas) hasta ser muy graves y poner en peligro la vida. Frecuentemente se afecta la piel: donde aparecen ronchas rojas, inflamadas, que pican mucho y pueden ocupar pequeñas zonas a todo el cuerpo. En los niños pequeños, es frecuente que los alimentos causen o empeoren el eczema alérgico o dermatitis atópica que es una inflamación alérgica de la piel que aparece en brazos, piernas, cuello, detrás de las rodillas o en cara. También los labios, lengua, y la garganta, pueden picar o hincharse después de haber ingerido el alimento alergénico. Estas reacciones pueden ser pasajeras o ser los primeros síntomas de una reacción más grave. Otros síntomas relacionados son: náuseas, diarrea, dolor abdominal, calambres, vómitos.
Para este tipo de alergia, el único tratamiento efectivo es no comer el alimento alergénico. Se debe tener presente el alimento que causa alergia, puede estar oculto en otros alimentos o preparaciones alimenticias; por lo que antes de comer algún alimento o preparación, debe asegurarse de todos los ingredientes que lo componen. Lo mismo sucede si se compran alimentos envasados, (por ejemplo, mayonesa) o alimentos precocidos (deben siempre leerse las etiquetas sobre su composición).
Tratar la alergia alimentaria con drogas, puede ayudar solamente cuando los síntomas no desaparecen, o cuando el alimento alergénico no puede ser excluido de la dieta.


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